juicio por jurados

Comienza en San Martín el primer juicio con jurados populares en provincia de Buenos Aires

Doce ciudadanos analizarán el caso de un joven que está acusado de haber matado a su ex cuñado durante una discusión familiar.

La audiencia se inició a las 9 en el edificio judicial situado en Ricardo Balbín 1753, de dicho partido bonaerense, donde se remodeló la sala de audiencias «A» del primer entrepiso para adaptarla a la nueva modalidad de debates orales.

 
El hecho que se ventilará en este juicio ocurrió el 31 de enero de 2014, cuando Germán Armella (30) fue a la casa de su ex pareja, Claudia Barros, situada en la localidad de José León Suárez, donde mantuvo una discusión con Guillermo Barros (28), hermano de la mujer, que terminó cuando recibió un escopetazo.

Tras el disparo, Armella fue llevado al hospital de Boulogne y murió poco después, en tanto Barros fue detenido dentro de la casa luego de que los testigos llamaran a la Policía.

Fuentes judiciales dijeron a Télam que la pareja se había separado hacía unos meses a causa de constantes agresiones físicas a las que era sometida Claudia y que todavía mantenían una relación conflictiva.

 

Por su parte, el juez Francisco Pont Vergés será el encargado de coordinar el primer debate de este tipo en la provincia de Buenos Aires, conocido por el público a través de películas estadounidenses.

Pont Vergés es integrante del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Martín y salió sorteado de entre los tres miembros de ese cuerpo para presidir el juicio, aunque su rol ahora lo cumplirán los doce jurados, a quienes llama «jueces ad-hoc», que tendrán seis suplentes que deberán estar presentes todo el debate.

De un total de 48 personas de entre 21 y 75 años sorteadas para esta carga pública, en la primera audiencia se elegirá a quienes integrarán el tribunal, por lo que nadie sabrá de quiénes se trata hasta el momento en que cada uno empiece a dar sus datos.

Luego, la fiscalía, que en este caso estará representada por Ana Armetta, y la defensora oficial del imputado, Verónica Jollice, les formularán preguntas a los jurados y ese será el momento para, eventualmente, presentar alguna recusación.

Finalizadas estas cuestiones, los 18 ciudadanos, nueve mujeres y nueve hombres, jurarán en el cargo, se les darán las instrucciones básicas y comenzará el debate, durante el cual podrán recibir una dieta de hasta dos jus diarios, que es la unidad honorario profesional del Abogado o Procurador, que en esta caso equivaldría a un total de 640 pesos.
El juez Pont Vergés indicó que los jurados «no pueden tener contacto ni con el juez, ni con el público ni con los periodistas», por lo que en los cuartos intermedios quedarán dentro de la sala de audiencias, al tiempo que al presidente del cuerpo lo elegirán entre ellos por mayoría simple y, en caso contrario, será el de mayor edad.

Al término de cada día de juicio -éste se estima que durará tres jornadas porque hay citados doce testigos- los jurados regresarán a sus casas y sólo podrán hablar entre ellos cuando pasen a deliberar y a hacer el veredicto, para lo cual le darán un instructivo y se le explicarán cuestiones tales sobre cómo tienen que valorar las prueba y que la duda siempre favorece al reo.
Los jurados intervendrán en casos cuyos delitos tengan una pena mayor a 15 años de prisión, como homicidios, violaciones y robos agravados.

El veredicto de culpabilidad requerirá como mínimo de diez votos afirmativos sobre las dos cuestiones que deberán analizar los jurados (si ocurrió el hecho y si quien es juzgado tuvo participación) y para los delitos que prevén prisión perpetua se necesitarán doce votos.

Tras la decisión de los ciudadanos, si el imputado es inocente o culpable, el juez fijará la pena a cumplir.

Por último, el juez Pont Vergés hizo hincapié en que «se debe preservar la intimidad del jurado porque lo que se busca es que la gente no se sienta intimidada» y por ello no se permitirá el ingreso de cámaras de televisión a la sala de audiencias, aunque sí de periodistas.

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