Un atentado en Bogotá dejó dos muertos y más de 40 heridos

Dos muertos y más de 40 heridos dejó este martes en la zona financiera de Bogotá un atentado explosivo contra un ex ministro, que resultó lesionado, sobre el cual las autoridades no lograron establecer la autoría, pese a que la policía lo atribuyó a las FARC.

Aunque todos los primeros informes hablaron de una carga explosiva colocada en un colectivo de transporte público, luego creció la versión de que fue puesta por dos hombres que se movilizaban en moto sobre la camioneta del ex ministro Fernando Londoño.

Los muertos son el chofer y un custodio de Londoño, quien fue titular de Interior en parte de la gestión presidencial de Alvaro Uribe (2002-10). El ex funcionario sufrió heridas en su cara y el tórax, pero su vida no corría peligro, aunque los médicos tuvieron que operarlo para extraerle una esquirla.

Los primeros reportes daban cuenta de cinco muertos pero más tarde se informó de manera oficial que fueron sólo dos y que 41 personas resultaron heridas, la mayoría trasladada a la clínica El Country.

“Detrás de esto están los terroristas de las FARC, los dementes, los desquiciados de las FARC; a nadie más se le puede atribuir y tenemos los elementos para poder decir lo que estamos diciendo”, había afirmado temprano el comandante de la Policía de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez, según reportaron los diarios El Tiempo y El Espectador y la radio Caracol.

Sin embargo, al promediar la tarde, el fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, informó en una conferencia de prensa, junto al presidente Juan Manuel Santos, que las investigaciones realizadas hasta el momento permitieron establecer el modus operandi pero que no existían aún pruebas para determinar la autoría del atentado.

Fuentes militares citadas por diarios bogotanos y la agencia cubana Prensa Latina especularon también con que el atentado podría haber sido obra de pequeños grupos residuales de organizaciones paramilitares y que se habría elegido este día para que se vinculara las explosiones con protestas por la entrada en vigencia del tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Si bien en un primer momento se dio por hecho que los explosivos estaban dentro del ómnibus, algunos medios especularon con la posibilidad de que estuviera en un cesto de residuos y otros citaron a otro custodio de Londoño que detalló que vio cómo la carga era puesta sobre la camioneta en la que viajaban, apenas minutos antes del estallido.

Versiones periodísticas indicaron que una cámara de seguridad registró el momento en el que un hombre vestido con una bata blanca colocó una caja pequeña en la camioneta y huyó con otro individuo que estaba esperándolo en una moto.

El video era analizado por un grupo especial de la Policía, que intentaba elaborar «retratos hablados» del hombre que dejó el explosivo y del conductor de la moto, según la versión publicada por El Tiempo.

El hecho ocurrió en la esquina de 74 y Avenida Caracas, y, al margen de muertos y heridos, causó daños en siete vehículos y vidrios destrozados en varios edificios de la zona.

De inmediato, la policía acordonó la zona para descartar la presencia de otras cargas explosivas y tratar de controlar varias manifestaciones que algunos encapuchados protagonizaban en el centro de la ciudad.

Santos expresó su «más enérgico repudio» al hecho y pidió a los colombianos que «tengan la seguridad de que el Gobierno no se va a dejar descarrilar por estos actos terroristas».

“La herida más profunda la llevo en el alma”, manifestó Londoño, de 78 años, miembro del Partido Conservador -integrante de la alianza que respaldó la gestión de Uribe- y de posturas marcadamente de derecha, que fue ministro de Interior y Justicia entre 2002 y 2004.

En tanto, esta mañana había sido desactivado un coche-bomba que, al parecer, iba a ser detonado frente al comando de la Policía Metropolitana de Bogotá. Las autoridades investigaban si ambos hechos están relacionados.

Ese auto, que tenía 146 barras del explosivo indugel, fue hallado por las autoridades a corta distancia del comando policial, en un barrio populoso del centro de la capital.

El general Martínez dijo que informaciones de inteligencia permitieron ubicar el coche-bomba. Santos sí atribuyó a las FARC este atentado fallido.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, repudió el atentado y el otro intento, al advertir que «el terror busca paralizar la sociedad», por lo que «la mejor respuesta es activar y mover la sociedad».

La Alcaldía Mayor de Bogotá ofreció una recompensa cercana a los 56.000 dólares por información que permita dar con los responsables del atentado.

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