Ricardo Muñiz, hacedor iluminado

Escribe Antonio J. González

 

Por esas cosas de los caminos cruzados, conocí a Muñiz en la década del ’50 cuando este cronista trabajaba en el Centro Comercial de Sarandi y él lo hacía en el de Piñeyro. Luego supimos, uno del otro, el interés por la cultura, el arte y las asociaciones civiles. Este cruce me permitió conocer su ya intensa acción en la Biblioteca Popular Veladas de Estudio Después del Trabajo donde se incorporó desde su humilde vivienda en Villa Porvenir. Allí iba a enriquecer su formación autodidacta y el conocimiento de ese tipo de entidad popular. Iba perfilando su costado de hacedor iluminado.

 

Esto lo llevó a ejercer la presidencia durante un largo período en el que la biblioteca cumplió una tarea cultural intensa. Con su espíritu municipalista se sumó a los hombres que organizaron los Congresos de Sociedades de Avellaneda, integrando la comisión de educación, cultura e instrucción pública desde la década del ’40 hasta sus últimos congresos en los años ’50.

 

Era un hombre de sólidas convicciones sociales y políticas, equivalente a la estructura social y el ideario que llevó a la formación de la Biblioteca. Ya en los años ’30 se negaron a solicitar el reconocimiento oficial y, de hecho, renunciaron a los subsidios correspondientes, disconformes con el espíritu coactivo de la ley de bibliotecas inspirada en Manuel Fresco. A Muñiz le tocó, en los ’50, la decisión de no colocar en la Biblioteca los retratos del Presidente y su esposa, y nuevamente fueron apartados del apoyo oficial. “Por supuesto –decía Muñiz- nos apasionábamos en torno al eterno tema de la libertad”.

 

En 1957 fue presidente del Congreso de Municipios y Federalismo de Avellaneda, además de impulsar la regionalización de las bibliotecas populares. Presidió la Federación de Bibliotecas Populares de la Capital Federal y alrededores y promovió la organización provincial de esas entidades. En 1966 es llamado a integrar la comisión redactora de la Ley Nacional que actualizara la legislación inspirada por Sarmiento.

 

Su espíritu social y participativo le hizo formar parte de otras instituciones locales y provinciales, además del Círculo de la Prensa de Avellaneda y Lanús.

 

Mientras tanto la biblioteca Veladas desarrollaba una intensa y variada labor cultural y artística con la participación de escritores, pensadores y artistas plásticos nacionales, además de las primeras exposiciones del libro en nuestra ciudad.

 

“Hacedor iluminado” con todo derecho.

 

ajgpaloma@gmail.com

noticias relacionadas