Fue un humorista, actor, cantante y director teatral argentino, considerado uno de los “capocómicos” más recordado en los medios artísticos del país. Jorge Porcel trabajó haciendo una dupla memorable junto a Alberto Olmedo (luego de actuar juntos en el programa de TV “Operación Ja-Já”). Además en el mundo del fútbol se lo recuerda como hincha fanático de Racing Club.
Había nacido un día de setiembre de 1936, en un hogar de clase media que vivía en pleno barrio de Avellaneda. Su madre era ama de casa y su padre un taxista de origen español-francés que trataba a su hijo como a un amigo.
Jorge pasó su infancia jugando al fútbol en los potreros y calles de nuestra ciudad. Reservaba los domingos para ver a Racing: De mi niñez recuerdo ese hedor inaguantable y casi familiar del Riachuelo, y el olor a lavandina, porque en mi casa eran fanáticos de la limpieza, recordaría el actor.
De esos adoquines que atestiguaron su infancia el gordo conservó un olfato afilado para el doble sentido, que se convertiría en el ingrediente de su actuación en la picaresca argentina.
Los padres de Porcel querían que su hijo fuera un estudiante serio. Sin embargo, durante toda su adolescencia el gordo les dio con el mismo entusiasmo a los dulces y los tangos, siempre reunido con amigos en el patio de su casa, donde se lo oía cantar y adquirir fama entre sus conocidos. Un día, en un restaurante, se encontró con Juan Carlos Mareco. Cuando los muchachos se refirieron al cantor oficial de la barra de amigos, Mareco lo escuchó y escribió: Yo, Juan Carlos Mareco, digo que Porcel va a triunfar, y adosó su firma. A los dos meses Porcel era una de las figuras de La revista Dislocada, en 1956 era un programa de radio muy escuchado, bajo la batuta de Delfor.
Y de allí no dejó de asombrar por su gracia y su soltura tanto en radio, como en el teatro y el cine. Pero no todo en su vida fue felicidad y alegría. En 1965 se casó con Olga y tendría dos hijos, María y Jorge. Aprovechando el envión de la fama, siguió trabajando en TV, donde participó en Polémica en el bar y en La peluquería de Don Mateo. Eran tiempos de trabajos reconocidos por el público. Una vez alguien le dijo que se había hecho tan famoso simplemente porque era gordo.
Porcel respondió empezá a comer y cuando engordes veinte kilos charlamos…. En mayo del 2006 . murió en Miami, tras una intervención de vesícula biliar que presentó problemas debido a la enfermedad de Parkinson que lo aquejaba desde hacía años.
Eso era un acontecimiento en Domínico en los 80 recordaba un amigo suyo- Cuando crecimos y el gordo se fue a Miami y se hizo evangelista nos dejó las llaves de un departamento del cual le saqueamos toda la bodega. Elogiado y criticado, Porcel no deja de ser aquel joven voluminoso que cantaba como los dioses y hacía reir solo con un gesto.
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