¿Por qué «búnker»?

Carta de C. G.

Según el diccionario, un búnker (voz alemana) es un fortín o casamata que alberga uno o más cañones o ametralladoras. Según la Wikipedia, un búnker (plural búnkeres, del alemán bunker) es una construcción hecha de hierro y hormigón, que se utiliza en las guerras para protegerse de los bombardeos tanto de la aviación como de la artillería, y se agrega que los búnkeres fueron empleados de forma masiva especialmente en la Segunda Guerra Mundial, aunque también se construyeron en la Guerra Civil española, formando barreras defensivas que se extendían en ocasiones a lo largo de cientos de kilómetros. Éste es el caso de la llamada Línea Maginot edificada por el gobierno francés entre 1927 y 1936 a lo largo de la frontera con Alemania y de los búnkeres construidos por los nazis a lo largo de la costa francesa. Es famoso el bunker en el que terminó sus días Adolfo Hitler. Los bunkeres también son construidos en la actualidad en Israel para casos de ataques biológicos y misilísticos.

También el bunker es un obstáculo o trampa de arena, que se coloca en las canchas de golf para dificultar el juego.
¿Por qué entonces la costumbre, generalizada en el periodismo, de denominar búnker al lugar desde donde se dirige y se sigue un acto electoral por parte de los partidos políticos? ¿No sería más correcto llamarlo «comando electoral» (si se quiere seguir con una terminología militar), «centro electoral», o algo parecido?
Los periodistas deberían aguzar su imaginación para encontrar una denominación que no evoque cañones ni ametralladoras, ni refugios contra las bombas, ni nada relacionada con la guerra. Porque las contiendas políticas y las elecciones democráticas nunca deben interpretarse como una guerra, aunque impliquen una lucha por el poder. Quienes compiten en esta lucha son adversarios, pero no deben ser considerados enemigos, y mucho menos enemigos a los que hay que destruir o que pueden destruirnos.

C.G.
carlosgalan106@yahoo.com.ar

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