Nombraron como primer ministro de Grecia a Lucas Papademos, un tecnócrata fondomonetarista

Lucas Papademos, un tecnócrata fiel a las políticas de los grandes centros financieros, fue elegido para encabezar un nuevo gobierno de transición en Grecia con el objetivo de impedir que el país se declare en cesación de pagos y salga de la zona euro.

Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de Grecia, dijo en su primera intervención tras aceptar el cargo que el nuevo Ejecutivo tendrá como tarea prioritaria «aplicar el acuerdo del 26 octubre y las políticas que se derivan de él».

Con ello, Papademos, un respetado profesor en la Universidad Harvard, aludió al acuerdo logrado el mes pasado por la Eurozona que incluye un severo plan de ajuste para liberar 180.000 millones de dólares a Grecia y condonar la mitad de su deuda.

La participación griega en la zona euro es una garantía para la estabilidad monetaria que «facilitará el difícil proceso de ajustes», agregó Papademos, designado tras cuatro días de difíciles negociaciones entre el premier saliente, Giorgios Papandreu, y el líder de la oposición conservadora, Antonis Samaras.

Papademos y su equipo, que se espera sea dado a conocer en las próximas horas, jurarán sus cargo el viernes a las 9 hora argentina ante el presidente del país, Carolos Papulias, informó la agencia de noticias DPA.

Luego, en una fecha aún no fijada, el nuevo gobierno -que estará formado por de los dos mayores partidos, el socialista PASOK, de Papandreu, y Nueva Democracia, de Samaras, y por la formación de extrema derecha LAOS- tendrá que recibir el visto bueno del Parlamento.

Los tres partidos disponen de una mayoría clara de 254 legisladores en el Parlamento, integrado por 300 escaños.

Dado que la mayoría es evidente, Papademos puede asumir sin la expresa aprobación del Parlamento.

De todas maneras, de acuerdo a la Constitución, en el transcurso de dos semanas deberá someterse a una moción de confianza.

Fuentes de los mercados financieros manifestaron su conformidad con la elección de Papademos, a quien le atribuyen una total adhesión a los planes recesivos impulsados por el FMI y la Unión Europea (UE) para evitar que un desplome de Grecia arrastre a la gran banca, sobre todo la francesa y alemana, los mayores tenedores de los bonos helénicos.

El nombre de Papademos venía sonando con insistencia desde que su antecesor Papandreu fuera obligado a dimitir a raíz del terremoto político-financiero desatado tras su propuesta de someter a un referendo el duro plan de ajuste que implica el rescate financiero acordado por la Eurozona.

De la aprobación y aplicación de este paquete de asistencia, que será la tarea central del gobierno de Papademos, depende la recepción por parte de Grecia de 8.000 millones de euros de un vital tramo de otro préstamo de 110.000 millones otorgado a la endeudada nación el año pasado por el FMI, la UE y el BCE.

Sin ese dinero, Grecia ya dijo que para mediados del mes próximo se quedará sin fondos para pagar salarios y jubilaciones.

Papandreu abandonó su idea del referendo tras una gran presión ejercida en particular la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, artífices del último plan de ayuda de la Eurozona, y por una rebelión dentro de su partido.

El mencionado plan de ajuste, que aplicará a rajatabla el nuevo primer ministro, incluye una quita del 50% de la deuda griega a cambio de grandes recortes del gasto, con sus secuelas de despidos y de eliminación de beneficios sociales, y un amplio programa de privatizaciones.

El programa es resistido por una mayoría de los griegos y por los sindicatos, que consideran que afectará a los más desfavorecidos y que desde el año pasado realizaron decenas de paros y actos de desobediencia civil en protesta con los ajustes que fueron atados al préstamo de los 110.000 millones.

Poco después de su designación, la UE pidió a Papademos «un mensaje fuerte de compromiso» para «demostrar que hará todo lo necesario» para dejar atrás la crisis y el enorme endeudamiento de su país.

Los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Durao Barroso, emitieron un comunicado en el que hicieron hincapié en que la hoja de ruta para Grecia debe basarse en la consolidación fiscal y las reformas estructurales «para impulsar el potencial de crecimiento griego y crear con urgencia los empleos necesarios».

«La UE hará todo lo posible para ayudar a Grecia», resalta el texto de los líderes comunitarios, que advierte al país heleno que «debe hacer todo lo posible para ayudarse también a sí mismo».

Este jueves, el organismo de estadísticas oficiales griego ELTAT informó que el desempleo en Grecia llegó hasta el 18,4 por ciento en agosto pasado, casi dos puntos más que el mes anterior y seis puntos más que en el mismo periodo del año pasado.

De esta forma, son ya 907.953 los griegos sin trabajo.

Las cifras oficiales de agosto, el mes más fuerte para la industria turística griega, elevan la tasa de desempleo hasta el 43,5 por ciento entre los griegos entre 18 y 24 años, un porcentaje que se reduce al 24,9 entre quienes tienen entre 25 y 34 años.

Los principales sindicatos griegos advierten de que la tasa de desocupación podría llegar hasta el 20 por ciento a final de año.

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