“Que no vuelvan a engañarnos”

Escribe el Dr. Juan Manuel Casella.

El impacto producido por la crisis cambiaria que acabamos de atravesar sirvió para replantear algunas cosas y también, para repasar ciertos antecedentes cuyo recuerdo puede ayudar.

 

En “CLARIN” (23 de Agosto de 2016, página 27) dijimos: ” …La conducción de la UCR tiene bastante que ver con las contradicciones y las vacilaciones del Gobierno. En lugar de corregir, consiente. Es verdad que no existe una mesa conjunta de análisis político ni una agenda útil para prevenir problemas y estudiar soluciones. Los contactos son poco significativos, carentes de profundidad y de influencia en las decisiones finales. Además, sus contenidos no se conocen, porque sus protagonistas no informan… Pero la responsabilidad imputable a la conducción nacional del radicalismo consiste en tolerar, en un silencio especulativo, esa deficiencia operativa y omitir una tarea esencial: agregar política y visión social progresista a un Poder Ejecutivo integrado en su mayoría por funcionarios provenientes del ámbito privado, entrenados para maximizar la rentabilidad, con poca sensibilidad para percibir el estado de ánimo social y escasa experiencia para administrar, con los menores costos posibles, la relación con una oposición que sabe cómo utilizar su capacidad de presión….”.

 

Ayer, en conferencia de prensa, Macri tuvo la honestidad y la valentía de reconocer errores de diagnóstico y de coordinación en materia de política económica, que contribuyeron a causar el estremecimiento que nos preocupó, cuyos efectos incluirán -según el Ministro Dujovne- más inflación que la esperada y menor crecimiento que el deseado. Además, el Presidente decidió ampliar el espacio de participación de los socios de “CAMBIEMOS” y el área de consulta a la “oposición racional”, reconociendo en la practica el encierro decisional en el que había incurrido el gobierno.

 

Así, el Presidente admitió equivocaciones que la UCR debió denunciar y corregir si el reducido grupo de dirigentes que la conduce de hecho, no hubiese asumido la actitud claudicante y especulativa con la que convirtieron al Partido en un furgón de cola silencioso e insignificante.

 

Hoy, no basta con defender la identidad partidaria: el radicalismo debe asumir una actitud proactiva, movilizando sus recursos humanos para proponer caminos alternativos que garanticen el mayor nivel de equidad no sólo en el esfuerzo, sino en la distribución de los bienes materiales, porque la justicia social es especialmente necesaria en épocas de escasez. En ese sentido, la tarea asumida por el Presidente de la Convención Nacional es una iniciativa que merece el más sólido respaldo.

 

Hasta el día anterior a la conferencia de prensa de Macri, los que manejan el Partido insistieron en un apoyo acrítico, cerrado y sin matices a la política económica, retrocediendo desde alguna actitud más autónoma que había insinuado el Presidente del Comité Nacional. La autocrítica de Macri puso en evidencia la mediocridad y la insuficiencia de ese apoyo indiscriminado.

 

Con vistas al 2019, los voceros de la conducción de hecho del Partido intentarán seducirnos otra vez con el argumento de que tendremos más gobernadores, más legisladores, más intendentes, más cargos, contratos y prebendas. Que no vuelvan a engañarnos: lo que importa no son los cargos sino los contenidos, las ideas. El radicalismo debe defender la causa popular como razón de su existencia, promoviendo la integración de una sociedad libre y abierta. Ese será  el único argumento que hoy justificará nuestra presencia en la Coalición y servirá para favorecer su éxito.

 

Juan Manuel Casella

Avellaneda, 17 de Mayo de 2018.

 

 

 

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