Alberto Basta C., poeta y docente

Escribe Antonio J. González.

Los primeros días de este año nos trajeron la dolorosa noticia de su fallecimiento, luego de un largo período de padecimientos de salud. Alberto Basta C. era un poeta de sangre. “…es una compulsión” definía al acto de elaborar un poema. “…me tiene que llamar, porque sé que me viene persiguiendo…” “De repente, me acuesto por la noche y sigo pensando en las palabras que me seducen para concretar el poema” decía en un reportaje en el periódico Nuevos Aires.

Esta integridad con la poesía era parte –como no podía ser de otro modo- de su vida cotidiana y esa actitud –modo y sentido de la existencia humana- la transmitió a varias generaciones de alumnos que acudían a sus talleres, tal como lo hizo durante muchos años en la Asociación Gente de Arte. Esas huellas son las que perduran, porque marcan a fuego a hombres y mujeres que se inquietan con la elaboración poética.

Sus poesías esperan al lector en sus libros: “Fugas sin paraíso” (1991), “Desfogue y encrucijadas”, entre otros que se conservan inéditos. Entre estos últimos, se encuentra una pieza histórica referida a las Islas Malvinas desde la época de su usurpación hasta la actualidad, con narraciones, poemas, canciones y diálogos entre personajes ligados a estos hechos.

Ejerció la presidencia de Gente de Arte y la filial surbonaerense de la SADE, coherente con el ejercicio de una acción social más allá de la tarea creativa.
Basta pasó su infancia y juventud en el barrio “La Mosca” en Piñeiro. “Mi visión –expresó- tenía como nervio vital este territorio sur tan incitante”. Cumplió, además, funciones administrativas en la Municipalidad de Avellaneda.

La esencia del hombre-poeta la encontramos en sus palabras iluminadas: “Solo / como una sombra sola / sin su cuerpo / solo / como una nube única / sentada temerosa en el espacio. / Una débil luz que tirita su muerte / en una pampa sin luna / solo / de espaldas a nosotros / al río que corre por tu calle / con su silueta trompa / tu sonrisa sin labios / tu mirada sin ojos / sin un espejo acaso / donde medir tu soledad / ¿recuerdas? / un gorrión solitario / enmudece su canto.”

ajgpaloma@gmail.com

noticias relacionadas