Aquellos que faltan todavía

Es como un estigma que permanece en los corazones de muchos argentinos. Un dolor por la ausencia de amigos, compañeros y trabajadores solidarios que fueron “desaparecidos” en los años ’70. Poco a poco suceden los dolorosos encuentros de archivos, restos humanos por investigaciones históricas, la memoria que permanece vigilante y activa a pesar de los años transcurridos. No es poco, pero la ausencia nos persigue como un dolor que no tiene punto de llegada. Este cronista debe algunas palabras nostálgicas y militantes por aquellos a quienes conoció, y algunos de ellos compartieron una etapa de nuestras vidas.

Un joven, por ejemplo, que trabajó en mi oficina de Sarandi durante los años previos a la tragedia: Luis Alberto Pender. Se había incorporado a nuestra área administrativa para las funciones de cadete. De espíritu laburante y solidario, Pender hizo un importante aprendizaje durante esos años en nuestro grupo y pronto se ganó el cariño y el respeto de quienes trabajábamos allí. Vivía en la zona aledaña a San Francisco Solano junto a su hermano y el resto de su familia.

Luego buscó nuevos horizontes ingresando como obrero en la fábrica que Peugeot tenía sobre la ruta 2, donde enseguida sus compañeros lo eligieron como delegado y acompañaron en sus tareas sindicales. De allí lo llevaron las fuerzas represoras de la dictadura en la zona un día de mayo de 1976.

Como muchos de ellos, sin información alguna, ni noticias sobre su destino final.

Nada se sabe de él, sólo que integra la lista de desaparecidos con el designio terrible y atroz de no rebelarse, aún, dónde están sus restos, como la mayoría de aquellos mártires, que no eran guerrilleros armados o responsables de tragedias sociales. Pender era un militante sindical que solo representaba a sus compañeros trabajadores de la empresa automotriz. Eso sólo le bastaba a aquellos terribles criminales responsables de los años trágicos.

En estos años se ha avanzado mucho para esclarecer el destino final de esas víctimas mediante el conocimiento de las reservadas, hasta hoy, informaciones de las fuerzas militares y policiales. También con la investigación antropológica de equipos especializados en cementerios y otros lugares sospechados de contener los cuerpos de los desaparecidos. En el cementerio local, por ejemplo, se han encontrado restos óseos pertenecientes a algunos de ellos.

Avellaneda aún espera noticias, además de Pender, de Claudio Augusto Levitan, Luis Munitis, Lilian Carlota Latchovich, Josefina Villaflor, Graciela Perla Jatib, Jovic Juan Aure, y muchos más. El olvido no es para ellos. Sus familiares y amigos, y toda la ciudadanía que no olvida y tiene memoria. Sí, seguimos llorando a sus desparecidos y esperando las respuestas a sus familiares.

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