Estas fiestas que cada año nos congregan con los vecinos las he disfrutado desde chico, cuando íbamos al Corso de la Calle Pierres en familia y quienes querían iban disfrazados. Los corsos se hacían en los diferentes barrios tanto de nuestra ciudad como en la Capital que se hacía uno muy importante en la Avenida de Mayo. En Avellaneda la Av. Mitre, Av. Galicia, el de la calle Supisiche que organizaba la sociedad de fomento, en Las Flores, en Debenedetti de Dock Sud se veían engalanados por estas festividades.
Recuerdo cuando entre todos los vecinos del barrio organizábamos la Agrupación Coral Acrobática y Musical: Estrella del Sur que llegó a ser una de las más importantes de la zona.
Para esa época se presentaban orquestas y cantantes, y las carrozas se lucían con brillos y música que invitaba a moverse. Los vecinos y vecinas salían disfrazados. Y Alberto Castillo y su Por 4 días locos se escuchaba en todos los barrios. Rosamel Araya y Sandro y los de Fuego eran estrellas del momento. Muchas veces los bailes se hacían en Los Bomberos en Cramer, en el Círculo Friulano, Club El Progreso, en el Majestuoso Sarmiento, el Defensores de Belgrano, Racing, Independiente y en todos y cada uno de los barrios se realizaba un festejo de disfrute familiar.
En la actualidad los carnavales han sido restituidos fueron prohibidos durante la dictadura militar- y han retomado el sentimiento y espíritu de alegría y diversión popular que genera además, espacios para la solidaridad desde las rifas en la vecindad para comprar telas para los disfraces hasta la laboriosa voluntad de vecinas que cosen los trajes y el hecho de compartir espacios para la organización, hacen de este hecho social una fiesta pero también un evento que permite mucho más que el desfile y el baile. La música, la reunión social, los artistas populares y la predisposición de los vecinos hacen que todos pasen un buen momento dándonos cuenta de que estos espacios populares son fundamentales para mantener las raíces de la cultura popular vigente y vaya pasando entre las distintas generaciones.
Los carnavales además han sido un buen motivo para la solidaridad ya que desde la confección casera de un disfraz o la ropa para la murga y los instrumentos necesarios: el barrio participa ya sea organizando rifas o aportando cada uno lo que puede. En mi barrio sucedía de esta manera, y no me cabe duda de que seguramente seguirá siendo de esta forma en muchos lugares. Porque me parece que es bueno resaltar que nuestra sociedad tiene un espíritu solidario. Y que es bueno que así sea, porque cuando hay solidaridad la esperanza de mejorar cada día es un sueño probable.
En nuestra ciudad habitualmente hay un amplio programa para que todos disfrutemos de estas fechas populares de participación. A lo largo de los barrios los vecinos y los disfraces las murgas tendrán la posibilidad de lucirse un año más, además de que recibiremos a murgas de ciudades aledañas y de otras provincias que se sumarán como seguramente Avellaneda estará representada en los corsos de otras ciudades. Disfrutar de los carnavales nos da la oportunidad de recrearnos en familia y junto a los vecinos.
Antonio Hugo Caruso
Secretario de Cultura de Avellaneda
Fragmentos de su libro Desde el barrio
