El trabajo de los niños

El área laboral del gobierno nacional señaló que “entre 2004 y 2012, el trabajo infantil en la Argentina se redujo un 66 por ciento. Esto se obtiene de comparar los datos de la Primera Encuesta de Trabajo Infantil, en 2004, con los de la Encuesta Permanente de Hogares, a la que, desde 2012, se incorporó como ítem el trabajo infantil. En 2004 había unos 450 mil niños y niñas trabajando en la Argentina, que a fines de 2012 se habían reducido a unos 180 mil”. Igual es una cantidad importante de niños que están sometidos al trabajo en todas sus variantes.

Pero no se trata de un fenómeno nuevo, sino que es rezago de las condiciones laborales anteriores a la década del ’50 con la enorme carga de injusticia social.

Este problema también existía en la Avellaneda de principios del siglo Veinte, donde la mayor parte de los menores empleados en las fábricas (en especial las fosforeras) eran hijos de inmigrantes, no radicados en el Partido, que cumplían el itinerario diariamente desde sus hogares en Barracas al Norte a las fábricas de Avellaneda, en grupos y a pie.

En 1912 el periódico local “La Verdad” se refirió a este tema, a propósito del proyecto presentado al Congreso por el doctor Alfredo Palacios, que prohibía trabajar o emplear a menores de 14 años. “Nosotros que actuamos en una ciudad fabril -dice el periódico según referencia de Federico Fernández Larrain en notas periodísticas- podemos fácilmente darnos cuenta de la importancia del asunto, lo mismo que de la necesidad de una ley humana que evite que tantas criaturas marchiten sus primeros años en el ambiente pernicioso de la fábrica o el taller”.
“El espectáculo de ver niños que apenas tenían 8 años, dirigirse en grupos al trabajo era lastimoso, pero era la solución -muchas veces- de la supervivencia de la familia inmigrante”.

El periódico siguió insistiendo en otros editoriales; el 11 de enero y el 27 de junio de 1912, para criticar directamente a las fábricas de fósforos (donde debido a la necesidad de gran mano de obra en el llenado de las cajas, se hacía el mayor consumo de menores), pidiendo una reglamentación del trabajo en esos establecimientos, “es donde más se llega al abuso de ocupar niñas de siete u ocho años de edad”.

En la misma edición el periódico publicó el proyecto de reglamentación de las fábricas de fósforos, elaborado por la Dirección de Salubridad de la Provincia, a cargo del doctor Justo Garat.

La realidad ha ido cambiando, pero más de 100 años después, aún el problema sobrevive, no obstante su carga de injusticia social e infrahumana. Se progresa lentamente, muy lentamente. Los niños siguen siendo víctimas de los fracasos de los adultos, también en esta ciudad.

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