Reivindican el rol del Estado en la inauguración de la Feria Internacional del Libro

«Somos parte de un gobierno nacional que le ha dado mucha importancia a la lectura y al libro», dijo el ministro de Educación, Alberto Sileoni, en la inauguración de la 37ma edición de la Feria Internacional del Libro durante la cual se homenajeó a David Viñas y a María Elena Walsh.

Del acto, con discursos que reivindicaron el rol del Estado y las acciones emprendidas por promocionar el libro y la lectura, participaron Sileoni; el director de Acción Federal e Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi; el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi; y el presidente de la Fundación El Libro, Gustavo Canevaro.

«Desde el 2003 y hasta fin de este año habremos comprado más de 45 millones de libros», dijo el ministro ante los aplausos del público que llenaba la recién estrenada sala Jorge Luis Borges.

Entre los presentes se encontraban el gobernador de Santa Fe Hermes Binner; la directora de Asuntos Culturales, Magdalena Faillace; y María Kodama, entre otros funcionarios, escritores y representantes del sector del libro.

Sileoni apuntó que acaban de lanzar desde el ministerio la colección del Bicentenario, «más de 4 millones de libros que serán destinados a escuelas primarias, secundarias, especiales e institutos superiores de formación docente».

«Allí hay una convicción que no tiene vuelta en torno a la importancia del libro en las escuelas; es una inversión realizada desde el Estado en un momento en que hay una discusión expuesta sobre el formato y rol que este debe tener», destacó.

«Nosotros pensamos que se necesita un Estado muy comprometido, potente, que entre en diálogo con el capital privado pero que sea justo. En palabras de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner -precisó-, necesitamos un Estado que sea un extraordinario igualador de posibilidades».

Y ese Estado revitalizado -subrayó- «está en cada uno de los libros que llegan a las escuelas. Cada vez hay menos fotocopias y cada vez más libros porque cinco millones más de puestos de trabajo permiten que el padre les compre un libro a su hijo».

Más adelante, luego de citar ejemplos de la presencia del Estado en la escuela argentina, sumó la Asignación Universal por Hijo, el plan Nacer, el plan de viviendas. «Pueblo y gobierno han construido un Estado sólido en la Argentina, el cual podrá ser mejorado pero del cual no queremos regresar».

«Luchamos por la libertad pero no por cualquier libertad: Por un modelo que incluya a todos por igual sin dejar a nadie afuera», enfatizó.

A su vez, Lombardi puso de relieve el hecho de que la Unesco eligió a Buenos Aires como Capital Mundial del libro y recordó una frase del escritor Tomás Eloy Martínez: «El libro es como el agua, se le imponen cerrojos y diques pero termina por abrirse camino».

Mientras cientos de lectores recorrían las instalaciones del Predio Ferial de la Rural, la inauguración se convirtió en el foco de atención cuando Canevaro reconoció la importancia de la participación argentina en la Feria de Frankfurt el año pasado donde se presentó el Programa Sur de Traducciones de la Cancillería.

“Más de 200 escritores traducidos confirman el valor de la producción literaria argentina y debemos tener claro que no puede haber una industria cultural importante sin contenidos propios de alta calidad», sostuvo el presidente de la Fundación.

Con el acento puesto en una industria que mira al exterior, Canevaro destacó el esfuerzo de los sellos independientes para aumentar su participación en el mercado. Los editores -señaló- “deben pensar un mercado de 200 millones de lectores, en lugar de limitarse a los 40 millones de la Argentina”.

Categórico en sus palabras, expresó que “no hay cultura, si no hay libros” y ponderó las políticas encaradas en conjunto con el Estado Nacional que adoptó “un papel activo en la provisión de libros para escuelas, pilares fundamentales de la educación”.

Otro de los temas fue la defensa de los derechos de autores y editores y el efecto auspicioso que generó “la disminución en la utilización de fotocopias como sustituto del libro porque no hay posibilidad de creación si no se respetan estos derechos”.

Canevaro deslizó lo que aún falta como “la asimetría fiscal en editoriales y librerías”, la pérdida de estado parlamentario de la creación del Instituto del Libro y los costos añadidos al proceso de exportación de libros que hoy alcanza el 5 por ciento.

Antes de finalizar, rindió homenaje a la labor apasionada realizada durante muchos años por la ex directora de la Fundación El Libro, Marta Díaz.

Por su parte, Hamawi destacó el record histórico de la industria editorial alcanzado en 2010: “26.400 títulos que representan casi 76 millones de ejemplares editados”.

El funcionario anunció que el Consejo Nacional de la Lectura entregará este año “un conjunto de libros para todos los niños nacidos en hospitales públicos” y que en la Feria presentarán “la plataforma del Libro Universitario Argentino que conectará en red toda la producción editorial de las universidades”.

Los aplausos más acalorados se dieron cuando Hamawi expresó el deseo de que la Feria “siga siendo un ámbito de discusión porque no hay sociedad sin disensos y sin conflictos. EL libro es una herramienta privilegiada de estos debates y la feria debe garantizarlos evitando cualquier utilización espúrea”.

“Debemos explicar que éste es un Estado activo, presente, que no es contrario a la libertad sino garante, que en Argentina los libros no pagan IVA, los editores reciben subsidios y se financian traducciones y que a nadie se le pregunta sobre su afiliación política. Que la docencia sirva para poner en hora algunos relojes que atrasan más de un siglo”, concluyó.

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