Realizaron tareas de puesta en valor en la torre del reloj del coronamiento central del Hospital Fiorito

Patrimonio urbano y arquitectónico.

 

El Hospital Pedro Fiorito fue inaugurado el 8 de Junio de 1913 y es desde ese entonces un hecho urbano muy importante, cuya torre del reloj ubicada en el coronamiento central siempre fue un punto fijo de reconocimiento ciudadano. Como hito, cumple con dos condiciones, una ser físicamente destacados y otra tener una carga simbólica importante desempeñando un papel significativo en la estructura física y en la mentalidad de la Ciudad de Avellaneda.

El reloj original funcionaba como un sistema de secundarios de un reloj patrón con un péndulo que se halla en la dirección del hospital. Este reloj emitía señales eléctricas minuto a minuto y estas señales accionaban un mecanismo de electroiman con trinquete que poseía cada esfera del reloj de torre. Posteriormente, en algún momento, posiblemente después del año 50, los mecanismos secundarios fueron transformados en relojes eléctricos de 220 V que funcionaban de forma autónoma del reloj patrón.

Desde el año 2002 la Asociación Cooperadora del Hospital, ha tratado que el reloj mantenga su significado original, valorizándolo como patrimonio urbano y arquitectónico, se abocó al mantenimiento y conservación mediante la tercerización con la Empresa Serviclock, especializada en restauración de relojes monumentales.

Las tareas de puesta en valor realizadas por la Firma, según lo describe uno de los titulares el Sr. Alejandro Sfeir, comenzaron con el cambio de los viejos motores eléctricos por motores de baja tensión y la instalación de una placa electrónica que gobernaba el funcionamiento de los motores de baja. También se colocaron sensores electromecánicos, se renovaron los cuadrantes, instalando vinilos sobre los vidrios originales, ya que los mismos se encontraban despintados y se restauraron las agujas y los mecanismos de minutería mencionados. Con el tiempo los motores de baja se desgastaron y hubo una segunda actualización, se instalaron entonces motores de 220 Volts, asincronicos, con caja reductora y se renovaron los sensores aplicando otros nuevos 100% electrónicos.

En el año 2016 se reemplazaron los cuadrantes de vidrio y vinilo, por nuevos cuadrantes de acrílico blanco símil opalina, siendo éste, el material actual que más se aproxima al efecto del original que tenían estos relojes de torre. Al mismo tiempo se verificó que dos de los motores de 12 Volts ya no funcionaban y que los otros dos, estaban desgastados y con mal pronóstico. Cada cara del reloj lleva un motor, por lo cual en esas condiciones solo funcionaban dos cuadrantes, momento en el cual se inicio la actualización de la parte electrónica, tarea que quedo inconclusa hasta julio de 2018.

Retomadas las tareas se completó el trabajo de renovación de la parte electrónica, se instaló un nuevo controlador que obtiene la hora de los satélites del sistema GPS, con la precisión propia de un reloj atómico que es emitida por cada satélite en señal de radio y recibida por el equipo de reloj. También se renovaron los sensores electrónicos, asegurando una correcta lectura de la posición de las agujas. Los relojes conservan los motores de 220 Volts, por lo que en caso de corte del suministro eléctrico se detienen, al volver la energía el sistema se conecta nuevamente con el satélite, obtiene la hora y ajusta la de las esferas en forma automática.

Por eso a pesar de las interrupciones en su funcionamiento que sufrió, la Empresa no dejó de lado su interés por recuperar la continuidad del mismo, para que con la puesta en valor del reloj, el Hospital como monumento histórico no pierda la noción de patrimonio urbano y arquitectónico basándose precisamente en el reconocimiento del valor de los hitos y en su conservación.

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