Poetas de la ciudad

Los Penelas

Sé que mis mayores gravitan en mi sangre.
Sé que hay símbolos secretos en la ira.
y rigores y olvidos.
Sé que las pesadillas
perpetúan familiares signos en mi rostro.
La adversidad y la pobreza
divulgaron sus hábitos y sus humillaciones.
Ellos tienen la imagen del desvelo.
Fatigaron la tierra.
Fatigaron los mares y los puertos.
Me concedieron la pasión, el lenguaje, la lucha.
No conocieron la avidez. No invocaron la justicia.
Fraguaron el mundo en el cansancio.
y en la alegría sencilla de los desheredados.
(Hoy solicito sus voces flageladas de olvido.)
Se afianzaron en la vida y en el sur.
Soñaron el recuerdo, la quietud,
la milagrosa sucesión de los días.
Trabajaron las fábricas, los muelles.
Trabajaron la muerte en el jornal.
Me rodean sus mitos, sus heridas.
Persisten en mi sombra
como la intensidad y la ternura.
Para no forzar el llanto
siembro mi verso de silencio.

VIII

Estremece
una guitarra sureña.
Desordenadamente
crece la costumbre y el símbolo.
El olvido, el temor, la soledad
determinan lo fugaz o lo divino.
Otros mármoles, otra epifanía
hacen elementales la ruina y el rito
en un país desterrado.

Carlos Penelas

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