Pino Solanas encabezó el cierre de campaña de Proyecto Sur

El titular de Proyecto Sur, Fernando Solanas, cerró la campaña de su espacio con duras críticas al gobierno nacional, al bipartidismo y a sus ex aliados de centroizquierda, y con la mira puesta en superar el 1,5 por ciento de los votos necesarios para acceder a la elección general de octubre.

Solanas, en su rol de conductor del espacio y acompañado entre otros por los integrantes de la fórmula presidencial Alcira Argumedo y Jorge Cardelli (quienes lo precedieron en la palabra) fue el encargado de cerrar el acto realizado en el Palacio San Miguel de esta capital, donde en 1985 filmó varias de las escenas de su legendaria película «El Exilio de Gardel».

Allí, calificó al oficialismo nacional como «vendepatria» por seguir sosteniendo las leyes financieras de la dictadura cívico-militar y las normas petroleras originadas durante el gobierno de Carlos Menem, en el acto en que estuvo en el acto realizado en el Palacio San Miguel de esta ciudad.

Con el claro objetivo de sobrepasar el piso del 1,5 por ciento el domingo, Solanas, también, convocó a la militancia a no descuidarse, dado que «no va a ser nada fácil este comicio» y aprovechó para fustigar a sus «ex aliados» por no comprometerse a mantener los cinco ejes políticos del «movimiento emancipador», como calificó a Proyecto Sur.

El dirigente y cineasta cuestionó a los sectores que emigraron de Proyecto Sur al señalar que «la tentación de tener cargos y poder son grandes y eso nos ha pasado con ex aliados que actuaron como saltimbanquis, que hoy están con nosotros y mañana con otros». «Visibilizamos un conjunto de verdades y principios que han estado silenciados por la complicidad de todos los gobiernos, desde la dictadura hasta la fecha, que ocultaron las grandes causas del empobrecimiento de la Argentina: la deuda externa, un modelo económico basado en materias primas con un excedente que se llevan las multinacionales», arremetió Solanas.

Y dijo que «la desinformación convirtió al gobierno de Cristina Fernández en nacional y popular. ¿Cómo se puede ser popular con 700 mil niños desnutridos? ¿Con Scioli, Gioja, Insfrán y Menem? Este gobierno traicionó los ideales de Juan y Eva Perón, continuó con la entrega descarada de los bienes y recursos nacionales», completó.

Tras señalar al gobierno kichnerista como «una cara del bipartidismo» y acusarlo de ser «funcional a la entrega» remarcó que no tiene «diferencia con los Alfonsín, los De Narváez y los Duhalde».

Advirtió que «hay que salir de este modelo consumista depredador, por una sociedad solidaria que ponga por sobre todas las causas la defensa de la madre tierra, de la naturaleza» y agregó que no se puede «admitir que se llenen la boca con los derechos humanos cuando hay 15 millones de indigentes, si no corren los derechos constitucionales de la alimentación, de acceso a la vivienda y a la educación».

Al inició, Argumedo señaló que «cualquiera sea el resultado del 14 de agosto y del 23 de octubre, no nos van a parar» y dijo que «el 14 de agosto tenemos una prueba bastante desigual por delante, y en especial en la provincia de Buenos Aires, donde nos presentamos por primera vez. Pero, después de eso, vamos a ver cuál es nuestra capacidad real».

La siguieron con sus discursos los candidatos a diputados Diana Kordon (PCR, «Proyecto Sur es parte de los indignados de la Argentina»); Vilma Ripoll (MST, «La fotocopia oportunista del Frente Amplio de Binner no plantea otro modelo de país»), Mario Mazzitelli (PSA, «Vamos a seguir planteando la unidad, pero con condiciones, debe ser una unidad con contenidos, emancipadora, por la liberación nacional y social de todos los argentinos»).

También, hicieron lo propio el candidato a gobernador bonaerense, Mario Cafiero («Nosotros no creemos un carajo en Daniel. Scioli, en un gobierno de gente capaz, no califica ni para secretario de deportes», y Cardelli («No es encontrándose con Moyano como se logra que el movimiento de los trabajadores se subordine a un planteo progresista»).

Fueron numerosos los militantes, en buena cantidad jóvenes, que con camisetas verdes (el color del movimiento), bombos y banderas siguieron los discursos, y, en forma previa, habían aplaudido las letras humorísticas del trío tanguero «Oficio Dellasoppa y las Cuerdas Flojas», para finalizar la velada con una fiesta, mientras otros de sus compañeros armaban las listas para los fiscales que deben cuidar los votos el domingo.

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