Piden 16 años de prisión para una joven acusada de matar en una supuesta venganza narco

Un fiscal de juicio pidió que se condene a 16 años de cárcel a una joven acusada del crimen de Diego Carabajal, quien en 2008 fue asesinado a puñaladas en la localidad bonaerense de Bernal por una presunta venganza de narcotraficantes vecinos, a los que su familia había denunciado.

Fuentes judiciales informaron este domingo a Télam que el pedido del fiscal de Quilmes Fernando Celesia recayó sobre Yanina Narváez (22), imputada de “homicidio agravado por haber sido cometido con la participación de un menor”.

Es que el hermano de la joven, un adolescente de 16 años, ya fue condenado en mayo de 2010 a cinco años de cárcel como coautor del mismo homicidio por la Justicia Penal Juvenil quilmeña.

Ahora, el juicio a Yanina está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Quilmes, integrado por los jueces Alejandro Cascio, Silvia Echemendi y Marcela Vissio, quiénes este miércoles a las 13 darán a conocer su veredicto.

En su alegato de la semana pasada, el fiscal Celesia valoró especialmente el testimonio de la madre de la víctima, Mercedes Ortiz, quien la noche del 13 de noviembre de 2008 vio salir corriendo de su vivienda a su hijo de 20 años y detrás de él a sus dos vecinos, Yanina y su hermano adolescente.

La mujer salió de su casa en camisón y vio a la joven y a su hermano, pero como no advirtió la presencia de su hijo, regresó a su vivienda.

Al rato, un vecino le avisó a la mujer que Diego estaba tirado en la calle, ensangrentado, y cuando fue hasta el lugar llamó a una ambulancia, pero al llegar los médicos su hijo ya había fallecido.

Si bien la mujer no vio a los dos hermanos atacar a su hijo, advirtió la secuencia de la corrida tras él, a lo que sumó el testimonio de una vecina que vio a los dos imputados regresar “asustados y a la chica con la remera manchada”.

Según esta mujer, Yanina le pidió una remera limpia y que le lavara la otra en el lavarropas, por lo que cuando fue secuestrada se encontraron rastros de sangre, pero no se pudo establecer a quién pertenecía.

Por su parte, el defensor de la joven Narváez, Alejandro Cabrera, solicitó que sea absuelta o se la condene a la pena mínima por homicidio simple, es decir a ocho años de cárcel.

El defensor se refirió justamente a que no hay ninguna prueba científica que vincule a la chica con el homicidio, debido a que no se pudo probar que en su remera hubiera sangre de Diego, y que nunca se logró secuestrar el cuchillo usado para el crimen.

En tanto, Cabrera restó crédito a los dichos de la madre de la víctima, al asegurar que “cambió tres veces” lo que declaró en el marco de esta investigación.

El abogado defensor también pidió que se tome en cuenta que la joven no tiene antecedentes penales, su corta edad y la contención familiar de la que goza.

El hecho que se juzga ocurrió el 13 de noviembre de 2008 en Bernal, partido de Quilmes, cuando Diego Carbajal (20) salió de su casa y a las pocas cuadras fue abordado por varias personas, intentó correr y fue alcanzado, golpeado y apuñalado.

Enseguida, los dos hermanos vecinos se convirtieron en sospechosos y tras permanecer trece días prófugos, fueron detenidos.

Según la investigación, el crimen se enmarcó en una venganza, ya que dos años antes, el padre de Diego, Augusto Carabajal, había denunciado a sus vecinos, la familia Narváez, por haberles arrojado un bulto de droga a su domicilio.

Esto se produjo en el marco de un allanamiento realizado por la Justicia federal en la casa lindera tras denuncias de venta y tráfico de estupefacientes que supuestamente realizaban a través de un almacén que tenían en su casa.

Cuando se estaba realizando esa diligencia, los Narváez arrojaron hacia el patio de la familia Carabajal un bulto envuelto con una campera, el cual luego se descubrió que contenía abundante droga.

Carabajal padre denunció el hecho a las autoridades y sus vecinos, los padres de Yanina y el adolescente ya condenado, fueron detenidos, pero a los pocos días recuperaron la libertad.

“Desde entonces no dejaron de hostigar a mis hijos y amenazarlos de muerte porque mi marido había declarado y nunca fuimos protegidos. Las amenazas se cumplieron y los dos mataron a Diego, el más chico inducido por su hermana mayor”, afirmó la madre de la víctima.

Ortiz aseguró que su familia sigue padeciendo a sus vecinos y que el “colmo” que viven es que cada 13 de noviembre, cuando se cumple un aniversario del crimen de Diego, deben soportar “una fiesta con música durante todo el día”.

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