Pequeño Cottolengo: todo es grande cuando es grande el corazón que lo da

Durante enero y febrero, la casa fundada por Don Orione en Avellaneda se encuentra realizando una campaña solidaria para reunir lo necesario para poder brindar un servicio integral a sus residentes.

Aquella famosa frase de Don Orione “Vayan a Avellaneda que ahí comienza la Obra” no sólo encaminó almas generosas que se hicieron providencia, sino que también dio inicio a la fundación del Pequeño Cottolengo Don Orione de Avellaneda, perteneciente a la Congregación religiosa Pequeña Obra de la Divina Providencia.

 

“Estas palabras de San Luis Orione siguen resonando en nuestros corazones, como una gran acción de gracias al Padre Bueno por pensar en Avellaneda como el lugar donde nacería el primer Cottolengo argentino en favor de los más necesitados”, expresó Carolina Arce, orientadora del Pequeño Cottolengo, en declaraciones a AICA.

 

Desde aquel 2 de julio de 1935, de manera ininterrumpida, siempre se trabajó en favor de las personas más necesitadas, y, puntualmente, las personas con discapacidad. En sus inicios, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad se hicieron cargo de la casa, y fue el mismo Don Orione quien recibió a los primeros residentes.

 

Con el correr de las décadas, esta semilla sembrada por Don Orione fue creciendo día a día. La familia se fue agrandando y hoy en día forman parte de ella religiosos, empleados, profesionales, voluntarios, amigos y, por supuesto, las residentes que encontraron su hogar en el Pequeño Cottolengo, donde actualmente reciben atención diaria 72 mujeres con discapacidad cuyas edades oscilan entre los 6 y los 85 años.

 

“El Cottolengo tiene como objetivo principal el cuidado y la atención de personas con discapacidad, favoreciendo el ejercicio efectivo de sus derechos y el crecimiento de su autonomía y desarrollo personal, enmarcado todo en una vivencia y promoción de los valores cristianos”, explican desde la Oficina de Recursos y Comunicación del Pequeño Cottolengo de Avellaneda.

 

Para poder cumplir con esto, la modalidad de vida es de Hogar con Centro de Día. Allí se realizan diferentes talleres: de cerámica, baile, música, artesanías, cocina, entre otros. Se cuenta también con atención en kinesiología, hidroterapia, psicología, musicoterapia, educación física, natación y taller de circo.

 

El trabajo diario está enmarcado por un clima de familia, viviendo y potenciando los valores humanos y cristianos al estilo de su fundador. Así, cada semana cuentan con momentos privilegiados de oración, de los cuales todos están invitados a participar. “La celebración diaria de la Eucaristía es el momento central de la casa, la adoración al Santísimo y el rezo del rosario son espacios de oración en los que pedimos especialmente por tantas intenciones que nos hacen llegar y, por supuesto, damos gracias por la Providencia diaria”, relata Carolina.

¿Cómo se vive en el Cottolengo?
“En el Pequeño Cottolengo se vive alegremente, se reza, se trabaja en la medida que lo permiten las fuerzas; se ama a Dios, se ama y se sirve a los pobres”. Así lo definía el propio Don Orione, quien vivió el amor a Dios y al prójimo de una manera heroica, haciendo de la caridad su bandera.

 

San Luis Orione fue bendecido con la presencia del beato Eduardo Pironio, quien visitó y celebró la Eucaristía en el año 1968 en la capilla del Cottolengo de Avellaneda. “Durante casi 9 décadas vivieron muchas residentes que experimentaron una vida santa, con un amor grande a Dios, con espíritu de profunda oración y una santa alegría a pesar de las dificultades y limitaciones”, relata Arce.

 

“Hoy la realidad nos dice que, para poder brindar un servicio integral, los recursos escasean, y por este motivo siempre las puertas del Cottolengo están abiertas para recibir cualquier tipo de donación, ya que en nuestra casa todo sirve”, prosigue.

 

“Como obra de caridad de la Iglesia, confiamos cada día en la Providencia de Dios, que nunca dejó que falte lo imprescindible para una vida digna de las personas que se nos encomiendan. Así, los invitamos a que cada uno de ustedes puedan sentirse parte de esta gran familia de Don Orione, experimentando de manera personal la providencia divina”.

 

Cómo ayudar al Cottolengo
“En primer lugar, rezando, intercediendo, conociendo y haciéndolo conocer. En segundo lugar, dedicándole tiempo o haciéndonos llegar tu aporte”, animan desde la organización. Puntualmente, están necesitando:

  • Leche en polvo
  • Pañales G y XG
  • Ensure (bebida nutricional)
  • Espesan (espesante instantáneo para las residentes que padecen problemas deglutorios)
  • Alimentos
  • Elementos de higiene personal  y todo aquello que requiere una familia para vivir en lo cotidiano

La ayuda puede enviarse acercándose a la casa ubicada en Manuel Estévez 620 de Avellaneda, mediante transferencia bancaria:

Banco Galicia – Cta. Cte. Nº5655-3040-4. CBU:0070040520000005655346.
Alias: MARCO. BALON.TORNEO
Pequeña Obra de la DivinaProvidencia. CUIT: 30573464148

También comunicándose vía correo electrónico a comunicacioncottoavellaneda@gmail.com o por teléfono 011-4201-9719 o por Whatsapp 1153413297.

Como decía Don Orione: “Todo es grande cuando es grande el corazón que lo da”.

noticias relacionadas