Parodi, Sileoni y Rossi Inauguraron la segunda edición del Encuentro de la Palabra

«Las palabras no envenan el alma argentina, sino que la iluminan y la hacen vivir y permiten que el pueblo entre en el escenario público» aseguró hoy el ministro de Educación, Alberto Sileoni, al inaugurar junto a sus pares de Cultura, Teresa Parodi, y de Defensa, Agustí­n Rossi, el Encuentro de la Palabra, que se desarrolla en Tecnópolis hasta el 5 de abril.

Con esas palabras el titular de Educación dio comienzo a la segunda edición del evento gratuito en el predio de Vicente López, donde durante 15 dí­as la palabra será protagonista de charlas, entrevistas, debates, proyecciones, recitales, puestas teatrales, exposiciones y actividades lúdicas para todas las edades.

Luego de una demostración de lo que será el Encuentro de la Palabra con las actuaciones de la brasileña Leny Andrade, Johny Breaker, Mosquito Sancineto y Kódigo, Sileoni, sostuvo que «los movimientos de liberación acercan la palabra a la gente, la derecha las escamotean y la dictadura las quema».

En este sentido, el ministro, acompañado por sus pares de Cultura y de Defensa junto a Tristan Bauer y Oscar Parrilli, jefe de la Secretaría de Inteligencia, señaló que «las palabras te inscriben en un colectivo, una historicidad y te hacen pertenecer a un mundo y a una lengua», al tiempo que aseguró que la palabra es «también frontera de exclusión porque algunos no la tienen».

Finalmente, Sileoni recordó cuando la Presidenta, en la inauguración de la primera edición de este encuentro en Tecnópolis, decía «`las palabras pueden ser críticas, las palabras pueden ser de enojo, pueden ser ácidas, hasta las palabras pueden ser filosas pero nunca de odio o violencia, esas nunca nosotros las vamos a mencionar».

Por su parte, la ministra de Cultura, Teresa Parodi, expresó: «Se llevaron el oro, nos dejaron el oro, nos dejaron las palabras`» escribía Neruda; desde ese asombroso legado escribimos nuestra historia como pueblo, como Nación. A las palabras las llenamos de ideales, esperanza, de futuro cada vez que fuimos protagonistas de nuestro propio destino».

Desde ese lugar, Parodi recordó que «cuando ya no pudimos decidir cómo pensar, esas palabras se llenaron de sombras, parecían negras pisoteadas. En medio del silencio, la palabra libertad era una palabra para dar vuelta una página de la historia y no hablar de ello, la palabra desaparecido la inventaron para no admitirlo.

«Pero -continuó- no contaron con nosotros, los últimos, que seremos siempre los primeros», los que «recuperamos las palabras que nos habían robado y las llenamos de luz para que vuelvan a casa con todas sus letras, fuimos a buscarlas para que florezcan, para los que siguen, para los que vengan, para los que aman, para los que esperan».

«Y desde esa orilla, las palabras cantan, juega, cuando son memoria dejan su huella, cuando son futuro flores y colmenas, nunca más vacías, calladas, ajenas, para siempre tuyas, mías y nuestras, para siempre Patria».

También el ministro de Defensa, Agustín Rossi, sumó a esta idea y expresó que «la palabra compromete, le pone poesía a la música, expresa sentimientos, ideas, es lo opuesto al silencio».

A modo de juego de palabras, Rossi recordó a dibujante Fontanarrosa y su ocurrente distinción entre palabras lindas y palabras feas, y eligió soberanía porque «hay palabras que liberan, otras que achican, hay palabras que nos invitan a soñar y otras a la resignación».

En este sentido destacó que «soberanía ya no es solamente el concepto tradicional, la soberanía es también popular, científica y tecnológica, energética, alimenticia. Es todo los que nos hace sentir más libres y autónomos, es una palabra linda».

 

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