Miriam Gomes, reescribiendo la historia argentina

La actual Presidenta de la Asociación Mutual «Unión Caboverdeana» de Dock Sud dedica su vida a luchar contra el racismo y a desentrañar el ocultamiento y la negación de la presencia de ancestros negros. Es profesora de Literatura latinoamericana y especializada en literaturas africanas.

La República de Cabo Verde se sitúa en el Océano Atlántico, en el archipiélago homónimo, frente a las costas de Senegal. Hasta el siglo XV sus islas estuvieron deshabitadas, pero un día llegaron los portugueses y las colonizaron, constituyendo allí un epicentro de comercio de esclavos.

Cinco siglos después, en medio de una situación insostenible, habitantes caboverdeanos huyeron del colonialismo, en busca de trabajo y nuevas oportunidades.

Su destino sería la Argentina, un país que siempre se jactó de recibir a los inmigrantes con los brazos abiertos. Desde allí se remontan los orígenes de Miriam Gomes, una mujer que dedicó su vida a luchar contra el racismo y a desentrañar el ocultamiento y la negación de la presencia de ancestros negros –o como corresponde decir, aquellas personas que según sus rasgos y/o características fenotípicas poseen una tonalidad de piel más oscura que otras-, en la estirpe de nuestra «europeizada» historia argentina.

«Sin ninguna duda que nos contaron a todos otra historia, a la europea -o eurocéntrica-, donde los negros no aparecemos de ninguna manera, o aparecemos de una manera muy estereotipada o desdibujada, e incluso mentirosa. Afrodescendientes y pueblos originarios, todo lo que no entraba en ese molde europeizante, no servía para la nueva construcción de la nueva sociedad, sobre todo a partir de la década del 80 del siglo XIX. Fue toda una historia que se transmitió a través de la escuela y los medios de comunicación, que aún hasta hoy no considera a los descendientes africanos», afirmó Miriam Gomes, actual Presidenta de la Asociación Mutual «Unión Caboverdeana» de Dock Sud.

En su adolescencia, Miriam comenzó a experimentar un especial interés por la cultura africana y la necesidad de investigar los orígenes «negros» afro argentinos. «Todos eso surgió por una iniciativa personal, pero ya había como un cierto caldo de cultivo dentro de mi familia, que tenía que ver con nuestra participación y apoyo a la independencia de Cabo Verde. Nosotros fuimos contemporáneos de toda esa lucha por la independencia de Cabo Verde, Guinea Bisseau y otras repúblicas africanas. En ese sentido, mi papá creó, junto con otras personas, la sede del Partido Africano por la Independencia de Cabo Verde y Guinea, acá en Buenos Aires. Así que yo desde bastante chica escuché hablar de la independencia, de la revolución de Amílcar Cabral, de Patrice Lumumba, de Agostinho Neto; una serie de personajes que en aquel momento eran personas vivas y de las cuales uno escuchaba muchísimo», recordó Gomes, para quien todos esos actores, más que próceres lejanos y de manuales, eran «gente de carne y hueso», conocidos de sus padres, o porque habían ido juntos a la escuela, o jugaron juntos al fútbol en alguna plaza, allá en Cabo Verde.

En 1910, su abuelo materno ya tenía documento argentino y en 1948, su padre llegó en la segunda corriente migratoria proveniente de Cabo Verde. Con todos esos valores transmitidos, Gomes encontraba algunas contradicciones «con el afuera». «Con respecto a mi comunidad yo no tenía dudas de nuestra existencia, de nuestra presencia y de por qué estábamos acá. Pero yo sabía que acá había habido y que había negros y entonces me empecé a preguntar muy pronto dónde estaban y a tener mucho interés y mucha curiosidad por todo lo africano que no fuera específicamente lo mío, lo caboverdeano», sostuvo Miriam, profesora de Literatura latinoamericana y especializada en literaturas africanas.

«Entonces a los 18…20 años me involucré mucho con los negros en Argentina y empecé a participar de lo que se llamaba -ya con la Democracia, en el año 83- del Comité Argentino Latinoamericano contra el Apartheid», que creó el líder afro argentino Enrique Nadal, padre del músico Fidel Nadal, cantante del grupo Todos Tus Muertos», agregó Gomes.

A medida en que avanzaba en sus investigaciones, Miriam comenzó a sumergirse en un mundo que hasta ese momento no era tan amplio ni tan evidente para ella, que era la lucha en Sudáfrica.

La misión de Miriam, al igual que una infinidad de agrupaciones de afro argentinos, fue clara desde el principio: luchar contra la discriminación, el racismo, dar a conocer esta presencia negra negada. Afortunadamente, hoy por hoy, «se encuentra mucha información. Hay mucha bibliografía y lo que se llama una africanística en la Argentina. Existen corpus de textos y de autores muy interesantes. Y dentro de ese corpus podes hasta encontrar distintas corrientes o visiones y etapas de desarrollo», explicó Gomes, al tiempo que añadió.

«Eso tiene que ver con el logro de las organizaciones y de las personas que trabajamos en esto, y con el trabajo que hicimos con los académicos. Porque cuando yo empecé a estudiar estos temas era poco y nada lo que había. Y en todo caso lo que había seguía la línea europeizante y los autores hablaban de los negros desde la perspectiva de lo pintoresco y folklórico y meramente descriptivo y no estaba libre de prejuicios. Por ejemplo, para describir los objetos de nuestra comunidad hablaban de una acumulación de bochinches o cachivaches».

Muchos, como Miriam, tuvieron en claro muy pronto cuáles habían sido los mecanismos de «invisibilización, de negación y de racismo historiográfico», y también entendieron que había que empezar por ahí: creando fuentes de información más veraces y empezando a incidir en los medios de comunicación. Tal es así que «en los 90 filmamos muchos videos, muy rudimentarios, en los que mostrábamos lugares, las casas donde vivían los compatriotas, escenas de religión, danzas… Acá en la Argentina. Para demostrar que era algo que existía y que había que registrarlo», destacó Gomes, que también ha escrito infinidad de textos sobre esta temática.
«En 2002 pudimos terminar uno de los videos más interesantes: «Afro argentino». Y actualmente si querés saber de los negros en la Argentina no podés no ver por ejemplo «Negro Che» o «Defensa 1464», amplió la luchadora afrodescendiente.

Una lucha que no cesa
Miriam Gomes nació en Dock Sud y se crió en Sarandí. No formó una familia ni tuvo hijos. Se vio obligada a elegir y se quedó con la lucha, porque su entrega es del ciento diez por ciento. Imposible de compatibilizar con una vida familiar.

Actualmente reside en Sarandí, entre La Saladita y el Club Arsenal, aunque vivió mucho tiempo en Villa Domínico y en Avellaneda centro.

A lo largo de la charla evoca las grandes hazañas de pardos y morenos en los albores de la patria y al mismo tiempo describe con indignación que «los negros siempre fueron discriminados y por eso, carne de cañón, de manera muy consciente de parte de las clases dirigentes. Había batallones segregados. Los negros e indígenas -y los criollos, vagos y mal entretenidos- eran los que primero caían en combate, porque los mandaban al frente».

O nombra a María Remedios del Valle, la «Madre de la Patria», una valiente capitana que acompañó con honor al General Manuel Belgrano en el Ejército del Norte.

Del mismo modo rezonga en voz alta, pero con diplomacia: «tengo una colección de chistes sobre negros. Son formas de seguir «cosificándonos», porque no parece que seamos personas sino fetiches. Un color caminando…», definió con ironía.

«Estoy cansada de pelearme con la gente cuando dice: trabajaron como negros, o qué mentalidad de negros, o directamente: son así porque son negros».

Por último reflexiona y extiende una autocrítica: «Nos falta lo mismo que a otros grupos vulnerabilizados o a otras minorías discriminadas: el ejercicio pleno de la ciudadanía, en todos los sentidos. Pero eso no lo hacemos solo nosotros, la sociedad en la que estamos inmersos tiene también que hacer el esfuerzo. Un auto análisis, la reflexión, una reescritura de la historia, porque no hay todavía una historia plenamente honesta y verdadera si no nos incluye, a las comunidades negras y originarias».

A los 49 años, Miriam Gomes se contenta con que por ejemplo, en el censo del 2010 se haya incluido la variable de afrodescendientes, porque sabe que son pequeñas batallas que se van ganando.

En la Asociación que preside se ofrecen cursos de capacitación de manera gratuita, porque ella misma gestionó un subsidio a organismos internacionales. «Quiero que la gente empiece a despegarse del barro y empiece a mirar más adelante y más arriba. Ya no hablo más de racismo. Es una etapa que ya pasé. Voy a empezar a capacitar a la gente y a darles trabajo», finalizó.

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