Los investigadores creen que mataron a Matias Berardi porque reconoció a sus captores

Los investigadores del secuestro y crimen de Matías Berardi, cuyo cadáver fue encontrado ayer junto a una ruta en Campana, creen que el adolescente fue asesinado porque, al querer fugarse, le vio la cara a los captores y podría haberlos identificado ante la policía.

En tanto, fuentes policiales confirmaron que por el hecho fueron detenidos un herrero, su esposa y sus dos hijas, una de ellas menor de edad, quienes habitaban un galpón en el que se sospecha que lo tuvieron cautivo a Matías entre la madrugada del martes y la hora en que fue asesinado.

Además, fue apresado un hombre de unos 40 años que había sido socio del herrero, a quien se le secuestró un teléfono celular que puede estar implicado en el hecho.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el ministro de Seguridad y Justicia provincial, Ricardo Casal, aseguraron que el crimen de Matías pudo haberse producido porque reconoció a sus captores o al lugar de cautiverio y ambos calificaron de «salvaje» el desenlace.

Es que varios testigos declararon esta mañana a la prensa que vieron el momento en que un joven con las características de Matías salía corriendo del galpón y, luego, era recapturado por hombres que lo siguieron en un auto.

«Yo vi. cuando saltó de la reja, eran como las 8 y algo de la noche» del martes último, dijo hoy el joven testigo a Radio 10.

«A mí y a mi amigo, nos preguntó dónde estaba porque lo tenían secuestrado», contó el testigo respecto al breve diálogo que tuvo con el joven mientras éste escapaba.

Los investigadores creen que éste pudo haber sido el motivo por el que lo asesinaron, ya que les vio las caras a los captores y podría haberlos identificado en una eventual detención, tal como le sucedió a Axel Blumberg en el 2004 cuando estuvo secuestrado.

«Mi experiencia indica que se puede haber generado alguna circunstancia en la cual se haya reconocido un lugar o a los secuestradores», dijo el gobernador en declaraciones a Radio Rivadavia, quien calificó al hecho como «salvaje, cobarde».

En base a llamados al teléfono 911 realizado por eventuales testigos del hecho y mediante al entrecruzamiento de llamadas realizado por los investigadores, la policía allanó esta madrugada a un galpón en la localidad bonaerense de Benavides en el que funcionaba una herrería.

Allí, los pesquisas creen que estuvo cautivo el muchacho antes de ser asesinado e inmediatamente detuvieron a sus tres ocupantes: un herrero, su esposa y su hija de 17 años.

Luego, fue detenido un hombre de unos 40 años, identificado por la policía como Santiago García, que era un ex socio del herrero y tenía en su poder un teléfono celular que lo podría vincular al hecho.

También quedó apresada horas más tarde otra hija mayor de edad del matrimonio dueño del galpón.

Todos ellos fueron alojados en celdas de la DDI de Campana, a la espera de ser indagados por el fiscal federal de ese distrito, Orlando Bosco.

Los pesquisas lograron secuestrar además dos automóviles, uno de ellos una Astra que se hallaba dentro del galpón de Benavídez y el otro un Ford Focus, los cuales ahora serán peritados para intentar determinar si en alguno de ellos pudo haber estado encerrado el muchacho.

El fiscal, en tanto, ordenó realizar una nueva inspección en el lugar donde fue hallado el cuerpo, en la ruta provincial 6, a cuatro kilómetros de la ruta Panamericana en busca del plomo con el cual fue asesinado Matías.

Es que los investigadores creen que el crimen se produjo en el mismo lugar en el que fue encontrado el cuerpo, aunque para certificarlo intentaban hallar el proyectil que le provocó un orificio de entrada en la zona del omóplato y otro de salida en el cuello.

Matías fue capturado cerca de las 5.30 de la madrugada del martes en Panamericana y ruta 26, en Ingeniero Maschwitz, cuando se bajó de una combi en la que regresaba a su casa tras ir a bailar con amigos en una disco de la Costanera.

Cerca de las 6.20 se produjo la primera llamada extorsiva en la que Matías habla llorando a su padre diciendo que lo tenían secuestrado, y luego uno de los secuestradores le exigió unos 500 pesos.

«Te los junto ya, decime donde te lo llevo», dijo el padre a los captores, quien recién pasadas las 8 de la mañana realizó una denuncia al 911 de lo que estaba sucediendo con su hijo.

Tras esa primera comunicación, los secuestradores realizaron otras tres llamadas en las que subieron sus exigencias y, en una de ellas le preguntaron al hombre qué auto tenía y le exigieron que lo vendiera y que les juntara 30 mil pesos.

La última comunicación se produjo a las 20.20 del martes en la que el padre del chico pactó un pago de 6000 pesos con los secuestradores, quienes quedaron en volver a llamarlo para acordar el lugar de entrega.

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