Liberaron por falta de pruebas al único detenido por el cuádruple homicidio de La Plata

El karateca Osvaldo Martínez (27), único detenido por el cuádruple crimen cometido el 26 de noviembre en La Plata, fue liberado por la Cámara de Apelaciones de esa ciudad que, por mayoría, consideró insuficientes las pruebas reunidas en su contra.

En un fallo firmado por los camaristas Carlos Silva Acevedo y María Riusech, con la disidencia de Alejandro Villordo, el imputado fue beneficiado con una falta de mérito, se revocó la prisión preventiva que se le había impuesto y salió libre esta tarde del penal de Olmos.

Al conocer la decisión judicial, la madre del acusado, Herminia López, dijo que desde hace mucho tiempo “soñaba con que llegara este día”.

“Quienes conocemos a `Alito` no necesitábamos ni de un ADN ni de ninguna prueba para saber que él no había sido el causante de esta masacre”, subrayó la mujer en la puerta de los Tribunales platenses.

En su resolución, la sala III hizo lugar a la apelación a la prisión preventiva de Martínez presentada el 20 de diciembre por su defensor, Julio Beley, al considerar la medida “arbitraria” y “desproporcionada”.

Los camaristas, al momento de dictar la falta de mérito, pusieron en duda la veracidad de testigos que declararon contra Martínez y consideraron insuficientes las pruebas que llevaron al fiscal platense Alvaro Garganta a requerir la detención del acusado y al juez Guillermo Atencio a concederla.

Para los jueces Silva Acevedo y Riusech, no está acreditada tampoco la existencia de un segundo atacante en la casa de la calle 28, entre 41 y 42, de La Plata, donde el 26 de noviembre fue asesinada a golpes y 76 puñaladas a la novia del karateca, Bárbara Santos (29); a la madre de ésta, Susana de Barttole (63); a su pequeña hija, Micaela Galle (11), y a una amiga de la familia, Marisol Pereyra (35).

Es decir, que para los camaristas, no sólo no hay pruebas de que el karateca haya estado en la vivienda la noche de los asesinatos, sino que tampoco hay indicios de que éste le hubiera facilitado el acceso a un sicario para que cometiera los ataques, como consideraron los instructores del caso.

“Como es evidente, considero que, por el momento, no es posible afirmar con un mínimo de certeza que dos hombres participaron en la masacre; que uno mató y el restante `colaboró` (menos aún en qué se concretó esa colaboración)”, expresó Silva Acevedo.

Además, el magistrado dijo que tampoco hay evidencias que indiquen que Martínez fuera agresivo con su novia Santos, ni que puedan relacionarlo con el ataque a las mujeres.

“Precisamente, los dictámenes psiquiátrico y psicológico de Osvaldo Emir Martínez nos muestran un perfil del imputado impropio de tan sanguinaria conducta”, expresó el juez.

Para el fiscal Garganta, la probanza clave para definir la situación de Martínez es la declaración del remisero Marcelo Tagliaferro, quien aseguró haberlo visto en el lugar del hecho la noche de los asesinatos, y el resultado de los estudios de ADN.

Sin embargo, la cámara cuestionó el relato del remisero y consideró que su versión de los hechos “es contradictoria” y “la explicación, pobre”.

“En su primera versión (Tagliaferro), dice no poder reconocer al individuo (…) Días después, comparece nuevamente y declara haber reconocido al hombre que saliera de la casa de Bárbara y Susana al ver una foto en un periódico”, reseñó Silva Acevedo.

Finalmente, el juez consideró que de las pruebas enumeradas en el expediente “se puede inferir, sin mayor esfuerzo, que en el lugar sólo estuvo presente un hombre” y que “la pericia de cotejo de ADN deja fuera de sospecha a Martínez”.

La jueza Riusech coincidió con los argumentos de su colega Silva Acevedo y agregó que hubo “sólo una persona en el departamento de las víctimas”.

“Se trató de una escena criminal descuidada y desprolija, con sangre en el piso de todas las habitaciones, que salpicó paredes y muebles y con pisadas que iban y venían. Quien mató a las mujeres no pudo no mancharse y no pisar la sangre, por lo que debe concluirse que las pisadas corresponden al homicida”.

Y agregó: “A su vez, es difícil imaginar una persona presente en el lugar que haya podido no dejar marcas y no tener rastros en su persona y en su auto, y Martínez no los tenía”.

También entendió que los elementos clave para mantener preso a Martínez eran la declaración de Tagliaferro Así, por mayoría, los jueces resolvieron liberar a Martínez por falta de mérito, con la disidencia del juez Villordo, quien votó a favor de mantener al karateca bajo arresto al respaldar la investigación de Garganta.

El joven estaba preso desde el mediodía del 27 de noviembre, horas después de que se descubrieron los asesinatos.

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