«La tecnología y el hombre, evolucionando juntos»

Escribe: Ingeniero Fabián H. Montefinal.

Cuando leemos o escuchamos la palabra tecnología inmediatamente la asociamos con estos tiempos de computadoras, informática, controles a distancia. Pero la tecnología viene desde mucho más atrás en el tiempo.

La Real Academia Española define al término tecnología, en su primera acepción, como el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.

Los primeros indicios aparecen en el Paleolítico, periodo prehistórico que se extendió hasta hace 10.000 años. Es en ese periodo cuando el ser humano comenzó a buscar soluciones a sus necesidades de supervivencia específicas, como cazar, cortar la carne de las presas, desenterrar raíces para comer, protegerse del ataque de animales, guarecerse del clima frío, calentar la comida o la vivienda, entre otras cosas. Estas soluciones fueron llegando como resultado de experimentar y poner en práctica nuevas técnicas de transformación de la materia prima.

Generalmente se piensa que la única materia prima del hombre del paleolítico eran la piedra y el hueso. Sin embargo, cada vez se encuentran más vestigios arqueológicos que demuestran que los hombres primitivos también utilizaron otras materias primas, como sílex (una especie de cuarzo), madera, pieles, fibras vegetales, dientes y astas de animales. Dentro de esta variedad de materiales, los que tuvieron mayor importancia fueron los que servían para fabricar instrumentos cortantes y punzantes debido a su necesidad de cazar y cortar la carne de las presas.

Los arqueólogos creen que los primeros utensilios fabricados por el ser humano fueron trozos de madera, hueso o piedra, toscamente afilados o acomodados a la mano, rompiéndolos o astillándolos. Por efecto del tiempo, aquellos instrumentos fabricados en madera han desaparecido y sólo quedan los de piedra. Por eso los arqueólogos se valen de estas piezas para establecer el desarrollo cultural y tecnológico de los hombres prehistóricos.

La piedra tuvo un uso esencial en la vida diaria de los primeros seres humanos. Por eso se le llama Edad de Piedra a todo un periodo en que se usó ese material para la fabricación de utensilios que sirvieron a muchos propósitos.

Los primeros instrumentos de piedra, tan simples, marcan el inicio de un complejo proceso de desarrollo técnico que culminará en la especialización de instrumentos adecuados a diversas funciones y necesidades.

El ser humano del Paleolítico aprendió por experiencia que las piedras eran adecuadas para fabricar instrumentos y la manera de tallarlas. Mientras fabricaban estas herramientas, las comunidades primitivas tuvieron que encontrar la manera de transmitir sus conocimientos acerca de cuáles eran las mejores piedras, dónde podían hallarlas y cómo debían trabajarlas.

Con el paso de los milenios, el Homo erectus supo distinguir los diferentes tipos de piedras y maderas que le servían para fabricar, por ejemplo, hachas de mano de piedra, viviendas construidas, objetos de madera tallada. O la primera lanza de madera y el recipiente más antiguo del que se tiene conocimiento, un cuenco de madera. Pero su mayor avance cultural fue que aprendió a manejar el fuego.

Los Homo sapiens u «hombres inteligentes» aprendieron a encender el fuego y a utilizarlo como una herramienta más en su vida. Aprendieron que una piedra calentada al fuego y enfriada después lentamente se podía trabajar con mayor facilidad y precisión.

Comenzaron a fabricar cuchillos, mazos de madera y lanzas de este mismo material endurecidas al fuego. Hicieron instrumentos y armas de piedra y hueso, sencillos vestidos de piel y utensilios domésticos de cuernos de animales.

Hacia finales del Paleolítico se empleaban la hoz para cortar ciertas plantas silvestres y disponían de arcos y flechas con puntas de sílex, lanzas y propulsores, que incrementaban la velocidad de los proyectiles, su alcance y eficiencia.

Desde sus orígenes, el ser humano está en una carrera tecnológica que se acelera cada vez más. El motor que impulsa el desarrollo tecnológico desde sus orígenes es que aunque la tecnología en uso es útil, seguro se la puede mejorar. Y ese motor hizo que la evolución que ha tenido en los últimos cincuenta años supere a la que se había obtenido en los anteriores cuatro siglos.

La propia tecnología desarrollada sirve como materia prima para nuevos desarrollos tecnológicos y brida herramientas más precisas y eficientes las nuevas investigaciones científicas, las que aportan nuevos conocimientos que permiten desarrollar nuevas tecnologías para que un nuevo ciclo vuelva a empezar.

Ingeniero Fabián H. Montefinal
Gerente General
Excelan Automación S.A.
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www. excelanautomacion.com.ar

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