«La respuesta está en cada uno de nosotros»

Reflexiones de Mñor. Rubén Frassia, Obispo de la Diócesis de Avellaneda – Lanús.

Recordar: el próximo martes 8 de diciembre es la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Un día muy importante para la grey católica, porque nuestra referencia es que María fue concebida sin mancha de pecado original. ¡Feliz fiesta para todos! Que la Virgen inaugure la fuerza del Espíritu y la presencia de Jesucristo en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro corazón.

El próximo sábado, 12 de diciembre, es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina. La Virgen, bajo el nombre de Guadalupe, es la Emperatriz de América. A ella le pedimos que bendiga a todos nuestros pueblos y naciones.

Evangelio según San Lucas 3, 1-6 (Ciclo C)
Estamos ante el anuncio donde Juan el Bautista, el hijo de Zacarías, elegido por Dios para cumplir una misión: preparar el camino para encontrarnos con el Señor. El Bautista habla de la conversión a cosas concretas, que todos tenemos, para prepararnos a ese encuentro. Estamos viviendo el mes de diciembre, finalizando el año social, público, y pedimos al Señor por nuestra preparación.

El espíritu del Adviento es una preparación, una vigilancia, un momento para reconocer aquellas cosas donde nos hemos equivocado, nos hemos distraído o para examinar los lugares donde nos hemos extraviado. Por lo tanto esa preparación nos lleva a una conversión personal que es fundamental.

Aquí vemos nuestra actitud: el inicio de la conversión o el endurecimiento del corazón, donde uno se hace impermeable y no deja pasar nada, no cambia nada.
¿Cuál es el tema central? La presencia del Señor que viene.

¿Cuál es nuestra actitud? Nos abrimos o nos cerramos a ello.
A veces, hay algo muy trágico en el ser humano: vivir el egoísmo -que puede estar muy presente en cada uno de nosotros- revestido o disimulado de perfecciones. Como estamos así somos egoístas y no vamos a cambiar jamás porque creemos que son “los otros”, “los demás”, los que están mal, y nosotros estamos bien. Y es allí donde uno va a quedar igual. Y el que queda igual, perdónenme, involuciona.

Vamos a pedir, en este segundo domingo de Adviento, que la Palabra de Dios –Cristo- nos convoque y nos siga convocando; que la Eucaristía –que es fuerza- nos siga uniendo para vivir en serio nuestra vida humana y nuestra vida cristiana, con aquellas cosas en las que tenemos que involucrarnos.

¡Dios nos da la gracia!. ¡Dios viene!. ¡Dios nos visita!

¿Estamos dispuestos a prepararnos para que el Señor reine y esté presente en nuestro corazón? La respuesta la tenemos que dar cada uno de nosotros.

¡Feliz fiesta de la Virgen!

Les dejo mi bendición en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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