La causa por la muerte del joven que manipuló el arma se mantiene como homicidio culposo

La causa por la muerte de Ignacio Burns, el joven que el lunes se disparó jugando con un arma en un «preboliche» con amigos en una casa de Vicente López, sigue caratulada como homicidio culposo y tiene como único imputado al hijo del dueño de la vivienda, quien puso a disposición el arma para el juego.

Fuentes judiciales informaron ayer a Télam que la fiscal de la causa, Verónica Di Tomasso, no tiene dudas sobre que el propio Burns fue quien se disparó accidentalmente en la sien derecha, pero analiza jurídicamente si el joven dueño de casa, Mariano Gómez, tuvo responsabilidad en la muerte al traer y dejar manipular la pistola 9 milímetros de su padre.

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