Irene Aguirre, una dama polifacética

Escritora, docente, crítica de arte, miembro destacado en múltiples instituciones.

Cuando uno repasa el currículum de Irene Mercedes Aguirre se da cuenta que ha sido una mujer que no ha perdido el tiempo. Más bien, todo lo contrario. Su constante en el ámbito académico ha sido el perfeccionamiento. Y su palabra se ha convertido en una voz más que autorizada, porque de cada tema que aborda, ella es una especialista.

Pero a la vez, su pluma ha sabido mantener distancia de la rectitud escolástica para dejarse llevar por la creatividad y la sensibilidad que ha plasmado en su obra literaria.

Investigadora, escritora, docente, crítica de arte, miembro destacado en múltiples instituciones, directora de proyectos y organizaciones, esposa y madre. Irene Aguirre es todo eso y más, porque tal como sostiene el viejo axioma de la Gestalt, el todo es más que la suma de las partes.

«Puedo decir que soy historiadora de base, tal vez porque ese título de grado me sirvió de sustento para todas las actividades que desarrollé después. Porque uno puede estudiar todo lo que quiera, pero le queda un anclaje», aseguró sonriente la entrevistada, quien gentilmente interrumpió por unos minutos su seminario sobre la sociedad y la cultura en Barracas al Sud -que dicta en el edificio de la antigua municipalidad- para dialogar con La Ciudad.

A lo largo de una extensa y rica trayectoria, esta vecina destacada de Avellaneda se especializó en Gestión y Políticas Culturales y en Cultura Argentina, ambas en carácter de Maestrías.

Asimismo, en la Universidad de Bologna, cursó además el Máster en Metodología de la Investigación Social.

Hasta ese momento, la parte sociológica y cultural se habían incorporado muy bien al conocimiento histórico. Pero Aguirre necesitaba otros pilares, otros componentes que cimentaran definitivamente su bagaje intelectual. Por un lado, precisaba entender cómo funcionaba la mente de la gente en función de sus intereses.

Entonces volvió a la UBA para especializarse en Negociación y Cambio. Si bien el enfoque apuntaba a una sociedad actual, a ella le servía para poder comprender el pasado.

Pero para «terminar de entender este mundo», le faltaba conocer «las creencias y el espíritu estético de cada época». Por eso cursó otra especialización en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) sobre crítica de arte.

Actualmente, en la Universidad Nacional de Avellaneda trabaja en la Secretaría de Investigación e Innovación Socio-Productiva, con la misión de identificar necesidades de la región para crear temas de investigación y carreras de posgrado.

«Una de esas carreras es la de Manejo ambiental del territorio, que surgió en función de la contaminación que padece Avellaneda como producto de su propia historia y que, si todo va bien, comenzará a dictarse en 2013. Desde los saladeros de Barracas al Sud, pasando por los frigoríficos, las industrias químicas, los fósforos, las curtiembres, el polo petroquímico… Todo esto ha traído tantos inconvenientes que hay que saber pilotear muy bien el territorio para no frenar el desarrollo, pero a la vez preservar y aminorar el impacto ambiental», resaltó la Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Municipalidad de Avellaneda, sobre su gestión actual en la UNDAV.

Continuando con su labor académica, Aguirre es, a su vez, Profesora de Enseñanza Universitaria en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras; Profesora Titular de Ética y Deontología Profesional en las carreras de Comercio Exterior y Turismo en el Instituto Privado Superior Educativo CACIPRA (donde, además, es Directora de Tesis de Grado y Asesora de Turismo) y Miembro de la Red Argentina de Posgrados en Educación Superior (REDAPES).

«Por otra parte, soy Directora de la Red Mundial de Juzgadores en asuntos familiares y de la Comisión Latinoamericana de Jueces. Allí no soy abogada ni jueza (aclaró con una sonrisa): soy Directora Académica del Área Multidisciplinaria, en la actividad parajurídica», mencionó Irene.

Gracias a su formación como crítica de arte, en la actualidad también dirige a tesistas de la Licenciatura en Artes Visuales del Instituto Nacional del Arte (IUNA) y es Asesora Académica de la Fundación Artistas Discapacitados de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Al mismo tiempo, es autora de críticas de diversos artistas plásticos nacionales y extranjeros contemporáneos así como también ha realizado publicado diversos textos críticos en catálogos, exposiciones, artículos periodísticos y libros de la colección Arte Euro americano, entre 2006 y 2010.

En paralelo, esta dama polifacética ha desarrollado una actividad que le ha resultado muy gratificante y prolífica, que le permitió ser reconocida en el ámbito internacional.

«Algo a lo que siempre me he dedicado, desde muy jovencita, es a las letras. Además de escribir monografías y libros de texto, sobre todo por mi sensibilidad, también escribo cuentos y poesías. Tengo más de 20 libros publicados de poesías. Mis cuentos son muy disímiles en cuanto a su temática, pero todos juegan con el tiempo».
Irene comentó que, en general, todas sus actividades «buscan entender el presente, pero apoyadas en el trípode temporal. Buscando en el pasado, para armar escenarios en el futuro».

«Paseo en el tiempo. Voy al pasado como un cofre que me sirve para buscar y entender determinadas cosas», explicó.

Para la autora de numerosos poemarios, cuentos y ensayos, su labor literaria «es una actividad muy linda. Me baja de tanta rigidez lógica, me descontractura y es mi cable a tierra».

Recientemente, la escritora fue postulada al premio Carlos Fuentes, de México, a la creación literaria en idioma español. Para ella, estar a la par de tan ilustres –entre comillas, competidores- «es un gran honor y un reconocimiento a que, de alguna manera, tengo presencia en el mundo de las letras».

Su vasta producción literaria la consagró como integrante de innumerables organizaciones internacionales.

De esa extensa lista, se destaca como miembro fundador de las Naciones Unidas de las Letras y Asesora Cultural Internacional y Miembro del World Poetry Movement (WPM).

Se incorporó a la International Writters Association y forma parte del Movimiento Poetas del Mundo y de la Academia Virtual de Poetas y Escritores de Brasil (AVSPE).

Del mismo modo, integra la Red Mundial de Escritores en Español (REMES), seleccionada como autora única y destacada de su Página Monogramas.

La gran cantidad de premios y distinciones en todos estos años, ratifica su exitosa carrera.

Santa Clara de Asís, Santa Teresa de Jesús, Bernardo O’Higgins, Eugenio Zagarzazú, Alianza Francesa, por citar algunos.

Y la lista parece interminable: Mujer Bonaerense destacada en Educación y Cultura (2002), Mujer del Año en la Cultura (1998), Vecina distinguida de Avellaneda (1998), Distinción por contribución a la Cultura (2005), Distinguida con venera de Plata por su labor patriótica en la Asociación Cultural Sanmartiniana local (2003), Beneplácito y Reconocimiento a la Trayectoria (Decreto de la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires) y Medalla del Bicentenario «Barracas al Sud», por su labor de escritora (2010), entre otros.

Por sus escritos sobre la paz, -por si le faltaban algunos títulos- Irene fue nombrada Miembro del Movimiento Mundial por la Paz «La Paz eres tú», Embajadora de la Paz por «Mil Milenios de Paz» y Fundación PEA (UNESCO/NACIONES UNIDAS) y Delegada Cultural y Embajadora de la Paz de PAZIFLAC en la ciudad de Avellaneda, en 2012.

«Tengo muchos trabajos sobre la problemática planetaria. Y muchas poesías sobre la paz», subrayó Aguirre, al tiempo que afirmó que «estamos en un momento de comunicación global, y me parece que si uno tiene algo para decir está bueno decirlo, porque es para todos y estamos todos en el mismo bote», concluyó.

noticias relacionadas