El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, consiguió esta noche un histórico triunfo ante Australia por 21-17 en el cierre de la tercera versión del Rugby Championship.
Después de mucho esperar, llegó el merecido primer éxito en el certamen de los colosos del hemisferio sur. Y se logró a lo grande, dominando con amplitud a uno de los mejores equipos del mundo.
Y eso que en el comienzo, el oficio del elenco australiano le permitió irse arriba 14-0 cuando no había pasado siquiera un cuarto de hora. Pero con mucha actitud, Los Pumas dieron vuelta el encuentro y terminaron ganando muy merecidamente.
Un dominio claro en el scrum, buena obtención en la hilera y, sobre todo, un gran trabajo en los rucks le permitió al representativo albiceleste dominar pelota y terreno con claridad y a partir de ese contexto edificó un triunfo por el cual los jugadores argentinos ya habían hecho méritos suficientes.
Hubo muy buenas actuaciones individuales, como las de Joaquín Tuculet, Agustín Creevy, Rodrigo Báez, Nahuel Tetaz Chaparro, Leonardo Senatore y Horacio Agulla por citar algunas, pero sobre todo un gran trabajo colectivo para volver a vencer a Australia, una hazaña que no se lograba desde 1997.
Ahora a los conducidos por Daniel Hourcade los espera una exigente gira por Europa, en la que enfrentarán a Escocia (8/11), Italia (15/11) y Francia (22/11).
Los Pumas no supieron capitalizar su amplia hegemonía en la primera etapa en la que manejaron pelota y jugaron casi todo el tiempo en terreno ajeno, pero se fueron en desventaja por 14-8.
Corrían tres minutos y los visitantes no habían olido la ovalada, pero Michael Hooper recuperó la pelota, ganó terreno y la acción derivó en Tevita Kuridrani, quien quebró una defensa mal parada y llegó al ingoal.
El try terminó de desordenar al equipo de Hourcade, que se lanzó alocadamente hacia el ingoal australiano, por momentos tomando malas decisiones como jugar penales rápidos, inclusive alguno de factible concreción.
Australia, en cambio, facturó cuando se le presentó la segunda oportunidad. Tras unas cuantas fases de ataque, Scott Higginbotham accedió al ingoal local y puso las cosas 14-0.
A partir de entonces y hasta el cierre de la etapa todo fue de Los Pumas, que por momentos se equivocaron, como al no patear un penal bajo los postes, pero mostraron gran actitud para ir para adelante.
Y de tanto buscar, al fin llegaron al try cuando Senatore terminó en la bandera derecha una acción que se había originado en una acción de line y maul, pero que tuvo varias fases más.
El penal de Nicolás Sánchez sobre la hora dejó el parcial 14-8 para los Wallabies y las ilusiones intactas para un equipo albiceleste que fue algo desordenado pero controló el juego.
En el segundo tiempo, el dominio argentino se acentuó y Australia prácticamente no jugó. El scrum fue demoledor y esta vez los encargados de tomar decisiones no se equivocaron.
Los Wallabies, pese a estar en ventaja, empezaron a desesperarse y rápidamente perdieron a su medio scrum Nick Phipps por tarjeta amarilla. Y Los Pumas supieron capitalizar el hombre de más, revirtiendo la historia con un try de Juan Imhoff tras una buena apertura hacia la derecha.
De ahí en más no hubo que sufrir como otras veces. Hubo un par de penales para los Wallabies, que a 10 minutos del final pudieron dar vuelta la historia con un penal muy fácil. Pero era el día de Los Pumas…
Bernard Foley estrelló su disparo en el palo y ahí murieron las ilusiones oceánicas. Porque Los Pumas dejaron el alma y cuando Michael Hooper se fue por amarilla, a siete del cierre, controlaron el juego hasta que el silbato final del galés Nigel Owens decretó un triunfo histórico.
Fue un justo premio para un equipo que trabajó mucho a lo largo de estos últimos meses y no bajó los brazos pese a los resultados negativos.
