El lenguaje que usamos todos los días, se explica a si mismo

Escribe la Lic. Andrea Fabiana Varela Seivane.

Las palabras son ese inevitable puente diario que nos vincula. Han sido afectadas a través del tiempo, por la rapidez, por el vértigo y sufrieron las consecuencias del descrédito y la desconfianza. Este proceso que se manifiesta fuertemente en los comportamientos sociales tiene varias explicaciones, pero no podemos dejar de mencionar la primera que radica en el sistema económico que regula la vida de los hombres. El neoliberalismo se presentó bajo la apariencia de lo inevitable.

Se han impuesto como obvios una serie de presupuestos, volvamos a Bourdieu y a la siguiente cita: “Se admite que el crecimiento máximo, es el fin último y único de las acciones humanas; o que es imposible resistir a las fuerzas económicas. En segundo lugar se hace un corte radical que separa lo económico de lo social, que queda al margen, abandonando a los sociólogos, como una especie de deshecho.

Otro presupuesto básico es el lenguaje común que nos comunica, que incorporamos cuando abrimos un diario o escuchamos la radio y que consiste en hablar con eufemismos”. “En Francia ya no se habla de patronal, sino de las fuerzas vivas de la nación, ya no se habla de despidos sino de degraissage (desengrase) utilizando una analogía deportiva: un cuerpo vigoroso y sano tiene que estar delgado. Para anunciar que una empresa despedirá a dos mil trabajadores, se hablará de un valiente plan social de. También se juega con las asociaciones de palabras como flexibilidad, adaptabilidad, desregulación, con lo que se tiende a creer que el mensaje neoliberal es un mensaje universalista de liberación”.

En nuestro país se incorporaron estos y otros eufemismos: desvinculación para sortear despidos, sinergizar para ocultar la supresión de la especialización: sumamos ¿qué? y ¿con quiénes?, y la falsa idea de que la globalización es una prolongación fatua del saber, así tenemos gerentes de hipermercados devenidos en directores generales de librerías, egresados en hotelería como directores de marketing de empresas editoras de libros de textos: No importa el “back ground” de una persona, importa la ventana por la que entró y su probada eficiencia en convencer que el mercado es uno, no interesa el rubro. La desmitificación de la cultura entró en acción de forma devastadora y la pobreza se instaló en el más sensible de los mundos culturales: el mundo del libro. Se ha creado un nuevo mito, el de la mundialización del dinero, sin caras, sin nombres. Este ha generado como vimos, palabras cargadas de diferentes significados. Las citas incorporadas dentro del artículo no son caprichosas ni arbitrarias, el lenguaje se explica a sí mismo ahora como en otras épocas donde “el silencio era salud”, o “pertenecer tenía sus beneficios” y “todo iba a ser mejor tomando una marca de gaseosa”. Y así como las palabras fueron haciendo el tejido explícito de una ideología que nos poseyó, que es mundial, no local y que ha separado al hombre del trabajo instaurando la lógica de la inseguridad, la inestabilidad, el futuro incierto, el cambio permanente. El zapping hecho vida, y la vida en vuelo rasante atrapándonos a nosotros, los que creíamos en utopías y vivíamos confiados en un futuro mejor. En medio de todo, nos habita el lenguaje, el mismo con el que tenemos que hacer el esfuerzo de recuperarnos, de resistir, de proponer otras salidas, de reaccionar. De eso se trata de reaccionar. Solo la palabra liberará América, decía un famoso escritor contemporáneo. Solo la palabra no, la palabra acompañada por una conducta ética, por una acción reparadora, una conducta que recree valores y que se apoye en la única utopía que nos queda: la esperanza. ¿Y qué decir del rol de los todavía llamados intelectuales?, ¿Por que se ha pasado del intelectual comprometido al intelectual desentendido?. Este participa tibiamente de la ideología de la competencia, porque no se puede estar sin ser visto, ni se puede disentir severamente salvo que éste tenga mucho poder social porque va a ser neutralizado por el medio que no le permite mostrarse. La globalización ha borrado lentamente las barreras de las diferencias intelectuales y ha marcado salvajemente otras, las diferencias culturales, económicas, raciales, sexuales.

Licenciada en Psicología
Andrea Fabiana Varela Seivane
MN 34156
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