El jefe de Gabinete advirtió que la Policía «ha sido injustamente denostada, agredida y desconfiada»

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, declaró que la Policía Federal «ha sido injustamente denostada, agredida y desconfiada» en los últimos años, y pidió a la sociedad no creer «en toda esa información que intoxica» y que «degrada el esfuerzo» de los agentes.

En un homenaje a policías caídos en cumplimiento del deber, Fernández cuestionó a los medios de comunicación que sólo difunden noticias negativas sobre la fuerza, y recalcó que el gobierno trabajará para «mejorar la legislación y los reglamentos internos» con el objetivo de realzar la labor de los agentes.

El ministro elogió la dedicación de los policías caídos, dijo que se sentía parte de la fuerza y remarcó que la sociedad esperaba «mucho de esta institución» pese a que había sido «denostada, agredida y desconfiada».

«Esta sociedad espera lo mejor», dijo el funcionario, aunque aceptó que los ciudadanos han tenido que soportar «a los detractores, zonas liberadas y acciones reñidas con lo que tiene que ser el personal de la fuerza».

Sostuvo, no obstante, que hay «un esfuerzo» de los miembros de la fuerza que «no se reconoce para nada», y «tareas que no tienen la reciprocidad que tienen que tener en primer lugar de los medios, de aquellos que con esa información que intoxica no hacen más que degradar el esfuerzo que nuestros hermanos realizan todos los días».

Fernández destacó la vocación de los integrantes de la policía a quienes «nadie llamó a inscribirse» sino que «fueron solos» y «se ganaron un lugar en este espacio, y que a veces no tienen la respuesta que se espera de esa sociedad que reclama todos los días y con razón».

El jefe de Gabinete dijo que tanto los ministros como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner «tienen la responsabilidad de regar a esa planta todos los días» y de «aportar todos los medios para que no vayan al poncho a tratar de poner su cuerpo para defender al otro».

Fernández prometió que el Gobierno estará «al lado de las familias» que han perdido a un hombre o a una mujer en cumplimiento del deber, al señalar que la «responsabilidad del Gobierno no termina cuando la persona deja de ser miembro activo de la fuerza».

«Nuestra responsabilidad más fuerte comienza ahí», porque cuando los agentes se inscribieron «no lo hicieron con especulaciones».

«Podemos mostrar millones de cosas que nos enorgullecen y como no me dejo intoxicar por esa mugre, estoy convencido que quienes entraron pusieron lo mejor de sí», declaró en una nueva crítica a los medios de comunicación.

El ministro aceptó que «es estéril» todo lo que se pueda hacer para quienes perdieron a un familiar dentro la fuerza, pero consideró que «no es estéril» lo que se pueda hacer «para los que se quedaron» como «ir mejorando la legislación y los reglamentos internos para garantizar que los cadetes se preparen y se formen de verdad».

Minutos después, en diálogo con periodistas, Fernández se quejó que ningún medio se ocupe «de las familias con chicos chiquitos que perdieron a su padre que dejó la vida para poner el cuerpo cuando las papas queman».

«De eso no se ocupa nadie, la fuerza tiene que ser la que aguante, tirotearse y soportar todos los días que te denosten», lamentó y aseguró que fue «una fuerza muy grande» que durante «muchísimos años estuvo abandonada».

Afirmó que este gobierno «esta logrando volver a colocar a la fuerza a como estaba hace 20 años en relación a la cantidad de gente que tenía» y a reequiparla con «armamentos, chalecos antibalas, vehículos, aéreos».

Previamente a las palabras del ministro, se leyó una carta de la Presidenta en la que se excusó por no poder asistir y expresó su «gratitud, respeto y honor» hacia los policías caídos y sus familias.

«La vida de un hijo, de un esposo, de un hermano, no tiene consuelo y no hay reparación posible pero junto al indescriptible dolor está el recuerdo imborrable y la dignidad hacia quienes se erigen en ejemplo hacia los demás», recalcó.

En el acto, que se realizó frente al monumento a los policías caídos ubicado en Figueroa Alcorta y Monroe, se entregaron medallas a familias de policías muertos en enfrentamientos y se colocó una corona de laureles al pie del monumento.

Participaron, además de Fernández, los ministros de Justicia, Julio Alak, y de Economía, Amado Boudou; el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, el jefe de la policía federal, Néstor Vallecas, y el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco.

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