El Instituto Médico Howard Hughes otorga subsidios a investigadores argentinos

Los doctores Alejandro Schinder, del Instituto Leloir, y Alberto Kornblihtt, del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (UBA-CONICET), recibirán 500.000 dólares para cubrir los costos de investigación de sus laboratorios para los próximos cinco años. Se trata de una las distinciones más importantes para científicos que viven fuera de Estados Unidos.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. El Instituto Médico Howard Hughes (HHMI), de Estados Unidos, acaba de otorgar dos importantes subsidios a científicos argentinos del CONICET, quienes, a lo largo de cinco años, podrán contar con 100.000 dólares anuales para sus investigaciones. Uno de los distinguidos es el doctor Alejandro Schinder, director del laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir. El otro es el biólogo molecular Alberto Kornblihtt, del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, UBA-CONICET).

El HHMI es la organización científica y filantrópica más importante de EE.UU. y una de las más renombradas a nivel mundial: desde 1991 premia a investigadores fuera de ese país que hayan hecho contribuciones significativas en el campo de las ciencias biológicas. Este año lo recibieron 13 investigadores que residen en Canadá, América Latina, Europa, Sudáfrica y Australia.

“Es un apoyo muy fuerte para el trabajo de mi grupo de investigación”, aseguró a la Agencia CyTA el doctor Schinder.

El laboratorio de Schinder estudia la producción de neuronas en el cerebro adulto, un proceso denominado “neurogénesis”, y la participación de estas nuevas células nerviosas en el procesamiento de información. También investiga el fenómeno opuesto: la “neurodegeneración”.

La neurogénesis, revelada por primera vez en la década del `60 y redescubierta entre 1990 y 2000 (en gran medida a partir de los aportes del científico argentino radicado en Nueva York Fernando Nottebohm), implica que ciertas regiones del cerebro adulto, en particular el hipocampo y el bulbo olfatorio, pueden generar neuronas que se integran en el circuito cerebral y son capaces de procesar información. El estudio básico de estas funciones cerebrales, señaló Schinder, puede ayudar a diseñar en el largo plazo “terapias de reparación en cerebros que estén siendo afectados por trauma o por neurodegeneración”.

En tanto, el otro científico distinguido, Kornblihtt, quien realizó su tesis doctoral en el Leloir, trabaja en los procesos que regulan la producción de más de una proteína a partir de un solo gen.

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