El encargado le dijo a su abogado que no se incriminó en el homicidio

El encargado que está acusado del crimen de la adolescente Angeles Rawson le aseguró hoy a sus abogados que no se incriminó en el homicidio ante la fiscal y reiteró que fue «apretado» antes de que lo llevaran a declarar.

Mientras tanto, el registro de la actividad del teléfono celular del imputado, Jorge Mangeri (45), durante la mañana en que la chica fue asesinada, es otra de las pruebas que la fiscal Paula Asaro aguarda para sumar nuevos indicios contra el portero.

También se busca si cámaras de seguridad de la cuadra de Ravignani 2360, en Palermo, captaron algún movimiento del auto del encargado, que habitualmente lo dejaba estacionado en la calle, y para los investigadores pudo ser utilizado para trasladar el cuerpo.

Tras entrevistarse por primera vez con el acusado en la cárcel de Ezeiza, el abogado Miguel Angel Pierri relató que Mangeri «lloró muchísimo» y les aclaró que el no dijo que era culpable.

«El dice que no dijo `yo fui el que hizo lo de Ravignani` y que no lo habían citado ni miércoles ni jueves sino para el viernes.

Que cuando le contó a la fiscal lo del apriete, ella parece que vio como alocado el relato y lo paró», explicó a Télam Marcelo Biondi, otro de los defensores del portero.

Agregó que, según Mangeri, luego de eso, quedó solo en un cuarto con dos policías durante dos horas y luego lo llevaron detenido.

El abogado aclaró que eso es lo que dice el portero y que cuando tome contacto con la causa el lunes próximo contrastará sus dichos con las actas labradas por la fiscal.

Luego, se analizará en qué momento y de acuerdo a las pruebas si Mangeri brindará una «versión exculpatoria» del hecho.
Por su parte, Pierri sostuvo que es llamativo que no haya ningún testigo del supuesto ataque del portero contra la joven en el hall del edificio el pasado 11 de junio.

«¿No les llama la atención que un hecho que ocurre en un edificio de alto tránsito por carteros, proveedores, el turno de personas que concurren siempre (…), no tengamos un solo testigo? Estamos hablando de Ravignani y Paraguay», remarcó Pierri.

Luego se refirió a la mucama de la familia de Angeles, quien al momento en que la chica supuestamente ingresó al edificio estaba trabajando dentro de la casa, y dijo que si estuvo, «parece increíble que no haya escuchado nada, aceptando siempre que el ámbito de la escena del crimen sea el edificio».

Además, puso en duda que ninguna de las cámaras de seguridad de la cuadra hayan registrado algún dato de relevancia y enfatizó que «si por lo menos dos de las cámaras funcionaron bien, este hecho tiene que estar esclarecido».

Sobre el encuentro con el ex encargado, Pierri detalló que el portero estaba «ansioso de hablar» y «lloró muchísimo».

Explicó que está alojado en un sector de internos de buena conducta y que «el Servicio Penitenciario lo contiene, está muy celoso de su estado» y le han dado garantías de su seguridad.

Al respecto, Biondi indicó que el portero «tiene todas la características de un tipo bonachón y no hay nada anormal».

Pierri insistió en que Mangeri fue amenazado el jueves pasado por personas que lo asaltaron en la calle, le pusieron un revólver en la cabeza, le dijeron que «se hiciera cargo» del crimen y amenazaron con que le iba a pasar algo a su esposa.

«Esto no responde a ninguna fuerza de seguridad, tiene que haber un juez y un fiscal para investigar», aseguró.

Biondi detalló a Télam que, según Mangeri, el ataque fue a las 5 de la madrugada cuando salía para ir a hacerse unos estudios, dos hombres bajaron de un VW Polo y le dijeron: «Ya sabés lo que tenés que decir».

Dijo que pedirá que se investigue si las cámaras de seguridad que el Gobierno porteño tiene en la cuadra captaron ese momento.

Sobre la postura de la fiscal Asaro -que considera que las lastimaduras que presenta el imputado se las hizo él mismo o la víctima- Pierri se preguntó cómo hace para inflingirse las heridas en la espalda.

Angeles (16) fue encontrada asesinada el 11 de junio en un predio de la CEAMSE en José León Suárez, con dos vueltas de hilo sisal enrollado en el cuello y su cabeza cubierta con una bolsa; los estudios determinaron que murió por aplastamiento dentro de un camión compactador de basura y no fue violada.

La fiscal considera como principales pruebas contra Mangeri su acceso al sótano del edificio, su conocimiento en la recolección de la basura, las bolsas de supermercado en el que solía comprar y el haberse autolesionado.

Para Asaro, cuando volvió de su clase de gimnasia, la chica no llegó a ingresar a su departamento, por lo que habría sido atacada en el hall de entrada.

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