Ejemplo de vida: Una vecina de Wilde terminó la Escuela Primaria a los 84 años

Su nombre es María Francisca Rusciano y se graduó en la Escuela para adultos Nº 705 «Fray Mamerto Esquiú». Llegó de Italia a los 8 años y a los 81 decidió terminar sus estudios. Fue la abanderada del emotivo acto de fin de curso. En la foto, con su diploma, junto a su maestra Nora Vellón (izq.) y de la directora, Adriana Segura.

La entrega de diplomas a los sesenta egresados de la Escuela de Enseñanza Primaria para Adultos N° 705 «Fray Mamerto Esquiú», ubicada en la calle Rodó 1150 de la localidad Wilde, tuvo este año un ingrediente especial. En el acto de fin de curso, ingresó portando con orgullo la Bandera Nacional, la alumna María Francisca Rusciano, una estudiante-bisabuela, de 84 años de edad.

Vecina de Wilde y nacida en Italia, María Francisca llegó a nuestra patria a los 8 años y, a pesar de las adversidades que a veces presenta la vida, eligió y finalizar sus estudios a los 81 años.

En diálogo con «La Ciudad», la flamante egresada explicó que «lo que me impulsó a estudiar es que no había terminado la primaria, vine a acompañar a una amiga, y le dije a la maestra si me podía quedar como oyente. Tanto la maestra como la directora me invitaron a quedarme, y así comenzó todo».

Su nieta mayor, Mariela, cuando se enteró que iba a iniciar sus estudios se encargó de comprarle a todos los materiales necesarios para que pueda asistir a clases sin que no le falte nada.

Por esa misma institución educativa, pasaron sus hijos, sus nietas y actualmente asiste su bisnieto.

Sobre esta increible experiencia de vida, María Francisca destacó el recíproco respeto y la hermosa relación que en estos tres años tuvo con sus compañeros, y convencida expresó: «Los iba a extrañar a todos». También remarcó el excelente trato de la directora del establecimiento, Adriana Segura y de su maestra, Nora Vellón. «Me llevo algo hermoso, un recuerdo que quizás tendría que ser más joven para poder disfrutarlo más», se rió.

Además de una excelente alumna, María Francisca es una persona muy sociable, que participó activamente en instituciones locales como el Club Marconi, la Sociedad Siciliana y el Club de Madres, que funcionaba en el mismo edificio educativo de la Escuela Nº705, entre otras.

Nora Vellón, su maestra de grado durante estos tres años, expresó: «María, además de ser una alumna fue parte de mi aprendizaje como maestra, porque no es muy común tener alumnos tan grandes y con tantas ganas, con tanta aceptación hacia a los adolescentes, la trataban como abuela, como mamá, como compañera. Y ella también los ha ayudado mucho. Para mí, María es una amiga», sostuvo.

Por su parte, Adriana Segura, directora del establecimiento dijo: «Es un orgullo ver que el trabajo que uno hace todos los días sirve para que la gente descubra todas las posibilidades que tenía y quizás nunca había tenido oportunidad de desarrollarlas. Y sobre todo que hemos logrado que adolescentes y adultos puedan compartir un aula durante todo un año y transmitirse las diferentes experiencias de vida, crecer y convivir en ese ámbito me parece sumamente positivo», concluyó.

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