Dos médicos en la Intendencia

Escribe Antonio J. González

El Dr. Nicanor Basavilbaso era en Barracas al Sud uno de los hombres fuertes del viejo Partido Mitrista y una alta, respetada figura del municipio Fue Intendente en 1887 y 1888, pero ya había sido anteriormente municipal en los años 79 y 80 y presidente del Concejo Deliberante en el 92 y el 94, presidencia que abandonó al ser electo Diputado Provincial, cuya Cámara lo designó vicepresidente.

“Basavilbaso había sido una figura prominente en el Barracas de las dos últimas décadas del siglo XIV y en la primera del XX –dice Federico Fernández Larrain en su reseña histórica- un vecino amado por su calidad humana de médico de ricos y pobres, sin distinciones ni vacilaciones que tanto transitaba por las veredas de la calle Mitre como los potreros de los arrabales, concurriendo a Ia atención de sus pacientes que eran muchos”.

“Iniciador de la primera Comisión para fundar un hospital en el año 1882 -señala Larrain- yerno del ilustre doctor Ocantos, formó parte de la comunidad barraqueña desde los años de su juventud, cuando tras su acción como médico de campaña en la división expedicionaria del Coronel Adolfo Alsina, recién recibido se instaló en Barracas al Sud, instaló consultorio y casó aquí con la niña Petrona Ocantos y Salaberría. Hombre de la vida institucional fue uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y del Club Pueblo Unido, cuya presidencia ejerció”. En febrero de 1911 se inauguró el monumento a su memoria en la plazoleta principal del Cementerio local.

Años después, el Dr. Manuel Beguiristain fue elegido Intendente Municipal para el período 1918 – 1919. Era jefe de una de las fracciones de la Unión Cívica Radical y disfrutaba entre sus correligionarios de indiscutible prestigio. “Como médico – expresan en la Historia de la Ciudad de Avellaneda (1926)- se ha distinguido por su filantropía y por su competencia profesional. Durante el período que le tocó desempeñar la Intendencia Municipal de Avellaneda, se interesó por realizar benéficas obras edilicias y dedicó a sus funciones actividad y constancia”.

“En el año 1919, en cumplimiento de una ordenanza del Concejo Deliberante, organizó la Biblioteca Municipal, que presta importantes servicios a la población. Ha intervenido en la realización de muchas iniciativas tendientes a mejorar los servicios públicos. Durante su administración se llevaron a efecto varias obras de pavimentación, de higiene pública y de ampliación del alumbrado, tocándole intervenir en la celebración un nuevo convenio con la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad”.

Dos médicos y dos intendentes municipales con arraigo en la ciudad a fines del siglo 19 y comienzos del 20. Pero la medicina que necesitaba la sociedad de entonces (como ahora) no se conseguía en la farmacia o en la droguería. Eran decisiones políticas, sociales y estructurales que tardaron en llegar.

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