Día Mundial de la Obesidad: la importancia de un abordaje integral para combatir la enfermedad
En Argentina el 57,9% de los adultos presenta sobrepeso u obesidad, según estimaciones del Ministerio de Salud.
La obesidad clínica es una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por un exceso de tejido adiposo que genera disfunciones metabólicas y puede limitar la capacidad de realizar actividades cotidianas.
En Argentina el 57,9% de los adultos presenta sobrepeso u obesidad, mientras que el 41% de los chicos y adolescentes de entre 5 y 17 años tienen sobrepeso y obesidad en Argentina en una proporción de 20,7% y 20,4% respectivamente, según datos del Ministerio de Salud.
Las consecuencias de la obesidad son graves y afectan no solo la salud física, sino también la emocional y la convivencia social. Esta enfermedad aumenta, se asocia, produce o exacerba más de 200 enfermedades afectando a cada órgano y sistema del cuerpo. Comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, esteatosis hepática (causa número 1 de trasplante hepático en adultos varones en USA), enfermedades cardiovasculares, dislipidemia (colesterol elevado), apnea del sueño (pausas respiratorias mientras duermen), cáncer (13 tipos de neoplasias distintas directamente vinculados a la
obesidad), problemas osteoarticulares, aumento de muerte temprana, y podemos seguir nombrando muchas más comorbilidades que son comúnmente observadas en pacientes que viven con obesidad y como consecuencia lleva a una reducción significativa de la calidad y la expectativa de vida. Adicionalmente, la estigmatización que enfrentan muchas personas con obesidad dificulta el acceso a un tratamiento oportuno, perpetuando un círculo de deterioro en la salud global.
Para tratar esta enfermedad se requiere de un enfoque integral transdisciplinar que incluya evaluación médica, nutricional, apoyo desde salud mental, actividad física y cambios sostenibles en el estilo de vida. Sin embargo, cuando estas estrategias no logran resultados satisfactorios, existen alternativas como tratamientos farmacológicos, procedimientos endoscópicos y la cirugía bariátrica y metabólica.
‘’La cirugía bariátrica surge como una opción desde 1955 para aquellos pacientes que no han logrado controlar su peso con ejercicio, una alimentación saludable y otras medidas tradicionales, pero también para aquellas personas que no pueden controlar las enfermedades metabólicas relacionadas a la obesidad. Esta intervención, como el bypass gástrico, achica el tamaño del estómago y se salta una pequeña porción del intestino delgado generando así una saciedad precoz, limitación de la absorción de ciertos alimentos, disminución de la hormona del hambre (grelina) y aumento de otras hormonas
que mejoran el metabolismo llamadas incretinas.’’ Explica el Dr. Pedro Martínez Duartez, Jefe de Cirugía Bariátrica en el Hospital Universitario Austral.
Basados en la evidencia actual la cirugía bariátrica y metabólica está indicada en:
a. Personas con IMC >35 kg/m2, independientemente de la presencia, ausencia o gravedad de comorbilidades.
b. Personas con un IMC de 30 a 34,9 más alguna comorbilidad asociada que no logran una pérdida de peso sustancial y/o duradera o cuando no logran mejoras de esas enfermedades (comorbilidad) utilizando métodos no quirúrgicos.
Además, el especialista agrega que ‘’es importante entender que no se trata de una solución fácil o mágica, sino que requiere un cuidadoso análisis del perfil del paciente y un enfoque integral que incluya cambios en el estilo de vida y seguimiento médico continuo en manos de equipos multidisciplinarios capacitados’’.
A pesar de los mitos y temores en torno a la cirugía bariátrica, sus beneficios superan ampliamente los riesgos cuando es realizada por especialistas acreditados en centros reconocidos. Se ha demostrado que esta intervención no solo ayuda a controlar enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión, dislipemia, hígado graso y apnea del sueño, sino que también reduce la probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer.
Estudios han indicado que incluso en pacientes con antecedentes de cáncer, la cirugía bariátrica disminuye la recurrencia tumoral y la mortalidad asociada. De acuerdo con el Dr. Martínez Duartez, ‘’estos cambios aumentan la expectativa de vida en 8 años en el varón y 12 años en la mujer’’.
En conclusión, la obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial que exige un abordaje integral y multidisciplinario. Es fundamental concientizar sobre las opciones de tratamiento disponibles, incluyendo la cirugía bariátrica como una herramienta valiosa para mejorar la salud y la calidad de vida de aquellos pacientes que no han encontrado soluciones efectivas a través de otros métodos. La clave reside en la evaluación individualizada, el acompañamiento profesional y el compromiso con un cambio de estilo de vida sostenible a largo plazo.