Desde la Corte aseguran que “en el país hay un grado de seguridad jurídica aceptable”

El juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, aseguró que en la Argentina «hay un grado de seguridad jurídica aceptable, comparado con los países de la región y con el resto del mundo”.

Zaffaroni dijo al dominical Miradas al Sur que «la función judicial debe resolver problemas de justicia, de equidad” y señaló que «hay que aplicar principios que bajan de la Constitución Nacional porque uno está obligado a valorar hechos de la realidad”.

El magistrado consideró que la judicialización que la clase política hace a decisiones del Congreso «es un fenómeno mundial” y explicó que termina el debate político y se lo lleva a la justicia, y eso es porque en el campo político la globalización ha traído como resultado cierta incapacidad de los estados nacionales, y por ende de sus operadores políticos, para hacer cambios estructurales muy profundos”.

«Por eso hay problemas sociales que no se resuelven en el plano político y se espera que los resuelva la justicia”, completó Zaffaroni.

Por otra parte el juez indicó que «la discusión sobre la criminalidad violenta es si a un asesino le vamos a poner cinco años más o cinco años menos, lo que no cambia nada; puede afectar un poco el principio de proporcionalidad, pero nada más”, y añadió que «la criminalidad mediática juega hoy con la televisión y no es un método nuevo pero sí lo es la influencia emocional que tiene”.

«La criminología mediática exige más, hasta un momento que exige lo inadmisible, como la pena de muerte o la expulsión de todos los inmigrantes”, completó el funcionario judicial.

Para el ministro de la Corte Suprema «el estereotipado de la criminología mediática en nuestra región es el adolescente o joven del barrio precario, en la Argentina es el habitante de la villa y en el Estados Unidos es el negro”.

Para Zaffaroni el estado de bienestar consiste en la mejor distribución de la riqueza, en la mayor equidad «y en la realización de derechos sociales básicos”.

El juez aclaró que «nunca descalifico a la clase política porque la antipolítica es una bandera del autoritarismo y si uno hace antipolítica está reclamando una dictadura”.

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