Caso Solange: en fallo unánime, absolvieron a Lucila Frend

El Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro dictaminó la falta de pruebas contra la única acusada por el crimen ocurrido en 2007. La Fiscalía y la querella habían pedido la pena de reclusión perpetua. “Siempre dije que era inocente. De Sol tengo el mejor de los recuerdos, era una persona muy dulce y no merecía morir. Siempre la voy a llevar en mi corazón”, afirmó Lucila al salir de Tribunales.

El Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro absolvió hoy por unanimidad a Lucila Frend, la joven acusada del crimen de su amiga, Solange Grabenheimer, ocurrida en 2007.

En un breve acto, los jueces decidieron leer el veredicto, y dejaron para más adelante la lectura de los argumentos. La decisión de los jueces está basada en la falta de pruebas copntundentes para condenar a la única acusada, y por eso la absuelven de culpa y cargo.

“Voy a volver a declarar todas las veces que sea necesario, estoy comprometida con la causa, le pido a Dios que la investigación se redirija. A la familia de Solange les digo que consumieron lo que el fiscal les dijo, pero no pierdo la fe en que abran los ojos en algún momento”, señaló Lucila al salir de los Tribunales.

Además, le envió un mensaje a la familia de la víctima. “Yo estoy, si en algún momento ella se quiere juntar voy a estar. Ella merece que se haga justicia, pero el fiscal la convenció de algo que no es correcto. Me encantaría juntarme con ella en algún momento”, dijo.

Lucila también confirmó que se irá del país, y dijo que extraña mucho a su amiga.

“Siempre dije que era inocente. De Sol tengo el mejor de los recuerdos, siempre la quise muchísimo, era una persona muy dulce y no merecía morir. Siempre la voy a llevar en mi corazón”, señaló.

Ahora se espera que tanto la Fiscalía como la querella, que habían solicitado la pena de reclusión perpetua para Lucila, recurran a Casación para apelar el fallo, aunque es poco probable que prospere ya que el fallo es por falta de pruebas.

La voz de la familia de Lucila
Al salir del Tribunal, los padres de Lucila Frend mostraron conformidad con la resolución. “Sabíamos que era inocente”, aseguró Eduardo Frend, el padre de la única acusada que tiene la causa. Y añadió: “Estuvimos escuchando mentiras durante cuatro años”.

Por su parte Marina Harvey, madre de Lucila, aseguró tras la lectura del fallo: “No voy a tener el perdón de su familia hasta que no encuentren al asesino. Pero no voy a bajar los brazos”.

El caso
Solange Grabenheimer tenía 21 años y estudiaba hotelería. El 10 de enero de 2007 fue encontrada muerta por su novio, Santiago Abramovich, su mejor amiga, Lucila Frend, y el novio de esta última llegaron, poco antes de la medianoche.

La encontraron tirada en el piso de su habitación sobre un charco de sangre, apenas vestida con una musculosa blanca y una bombacha a lunares. Llevaba más de 12 horas muerta.

Según determinaron los investigadores, el asesino la asfixió mientras dormía y luego le hizo cuatro cortes fatales en el cuello. Uno de ellos, un signo, llamativamente cerca de un tatuaje de OM, símbolo de la combinación entre lo físico y lo supremo según el hinduísmo, que Solange se había hecho en un viaje a México con su prima.

Solange vivía con Lucila –que también tenía 21 años en el momento del crimen- desde octubre de 2005, cuando juntas decidieron alquilar el PH de dos pisos de la calle Güemes 2280 de la localidad bonaerense de Florida.

Eran amigas del secundario y compartían salidas, grupos de amigos e inclusive fiestas familiares. Es más, fue Lucila -según declaró luego- quien la vio por última vez esa mañana, aún durmiendo, cuando salió a las7.45 asu trabajo de secretaria en un laboratorio.

Desde un principio se descartaron el robo y la violación. No había señales de delito sexual y la víctima aún llevaba en su muñeca un reloj Cartier y, dentro de una bota estaban los 3.000 pesos de la recaudación del local de autopartes que había traído el día anterior. Además, la puerta no estaba forzada. Por eso los investigadores determinaron que ella conocía a su asesino. “Todo indica que fue un crimen pasional”, afirmaban.

Se manejaron varias posibilidades, entre ellas, la de un albañil que hacía arreglos domésticos y vivía en una obra lindera con fácil acceso al balcón de la casa. E incluso una pelea que Solange habría tenido el día anterior al crimen con Esther, una empleada doméstica que habría acosado a su novio. Pero, paralelamente, las pruebas de los investigadores llevaban a una posibilidad menos pensada: Lucila Frend.

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