Caso Ángeles: encargan cruces telefónicos a especialistas de la policía

El juez de instrucción Javier Ríos convocó a la División Investigación Federal de Organizaciones Criminales (DIFOC) de la Superintendencia de Investigaciones por su experiencia en el análisis de comunicaciones telefónicas.

Voceros judiciales informaron a Télam que ni bien llegue en formato digital la información de las llamadas entrantes y salientes de las líneas de interés para la causa, se enviarán a la DIFOC para que la cargue en el I-2, el software especializado para este tipo de análisis.

Las fuentes explicaron que en una primera etapa del trabajo, el juez está interesado en las comunicaciones que mantuvo el imputado Jorge Mangeri (45) el día del crimen -10 de junio-, los días previos y los posteriores hasta su detención la madrugada del 15 de junio pasado.

El magistrado le remitirá a los detectives de la DIFOC algunas declaraciones en las que algunos testigos comentaron haber recibido llamadas de Mangeri durante esos días para que sean chequeadas.

El objetivo no sólo es saber con quién habló Mangeri esos días, sino también la información que pueden aportar las antenas de celular sobre su ubicación y en qué momento hizo o recibió alguna llamada.

En tanto, el juez Ríos continuaba analizando la información que el viernes llegó desde el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El dato más sobresaliente de aquel informe es que en tres tramos distintos de la soga que anudaba los tobillos del cadáver de Angeles (16) -las muestras M39, M40 y M46- se detectó un perfil genético masculino incompleto cuyos marcadores coinciden con los de Mangeri, dando como conclusión que no se puede descartar al portero como potencial aportante.

En la misma soga apareció un cabello cuyo estudio morfológico -color, grosor y textura-, determinó que era compatible con los del portero.

Voceros judiciales indicaron además que el juez espera que a fin de mes y luego de la audiencia oral del próximo 29 de agosto, la Sala VI de la Cámara del Crimen rechace los dos planteos de nulidad presentados por la defensa y confirme el procesamiento con prisión preventiva de Mangeri por homicidio agravado.

Si bien el juez analizaba por estos días la posibilidad de recaratular el hecho como un homicidio «criminis causa», es decir cometido para ocultar un posible ataque sexual, o como un «femicidio», las fuentes consultadas indicaron a Télam que Ríos habría desechado esa idea.

«Que no se haya detectado ADN de Angeles en el departamento del portero, que la Junta Médica confirmara que no hubo lesiones de abuso y que los médicos que analizaron la lesión en la ingle de Mangeri no dijeran en forma categórica que fue provocada por una arañazo, le impiden al juez recaratular el hecho con un móvil sexual que no puede probar», explicó a Télam una fuente judicial.

Sin embargo, la fuente dijo que el hecho de que la Junta Médica haya informado que Angeles fue atada en vida y que sufrió «una prolongada agonía», hacen que el juez considere que la alevosía está probada y que podría sumar el agravante del ensañamiento.

Angeles desapareció en el barrio porteño de Palermo el 10 de junio cuando regresaba de una clase de educación física y al día siguiente su cadáver fue hallado en la planta de tratamiento de residuos de la CEAMSE de la localidad bonaerense de José León Suárez, por lo que se estableció que la habían tirado a la basura.

Forenses determinaron que la chica había muerto por aplastamiento en un camión compactador de basura o en la planta de la CEAMSE.

Los investigadores creyeron en un principio que la adolescente podía haber sido interceptada antes de regresar a su domicilio, pero las cámaras de un edificio ubicado a 20 metros de su casa determinaron que la chica llegó al edificio donde vivía, en la calle Ravignani 2360 a las 9.50.

La pesquisa se centró entonces en el núcleo familiar hasta que la madrugada del 15 de junio, el encargado del edificio Mangeri quedó preso tras incurrir en contradicciones y haberse autoincriminado cuando declaraba como testigo ante la fiscal María Paula Asaro.

La prueba principal contra Mangeri es que hallaron su ADN en muestras tomadas debajo de las uñas de tres dedos de la víctima, lo que hace suponer que ésta lo arañó en un intento de defensa.

El 3 de julio, el juez Ríos procesó con prisión preventiva a Mangeri por el delito de «homicidio agravado por alevosía», que prevé una pena de prisión perpetua.

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