“Cada vez hay más mujeres trabajando en el campo y cada vez hace menos falta que demuestre que puede”
Desde pequeña Victoria Topayán supo que quería hacer ciencia con animales. El camino la llevó a la Facultad de Ciencias Agrarias, donde es docente e investigadora en el área de mejoramiento genético. Sin usar bata ni microscopio, sino grandes bases de datos, estudia la fertilidad bovina: “consideramos muy importante darle la relevancia que se merece a la hembra”.
Victoria Topayán es Ingeniera zootécnica y Magíster en Mejora Genética y biotecnología en la reproducción por la Universidad Politécnica de Valencia. Como docente de la cátedra de Mejora y conservación de recursos genéticos se dedica a investigar sobre la fertilidad bovina. En el mes de la Mujer y la Niña en la Ciencia, continuamos conociendo a las mujeres que desde nuestras aulas construyen conocimiento.
¿Cuál es tu campo de investigación?
La disciplina es mejoramiento genético animal específicamente. En este momento yo tengo mi línea de trabajo sobre bovinos para carne, donde abordamos la fertilidad bovina, que es la pata clave para la producción de carne a nivel país. Los vientres son los que producen los terneros, que es el insumo principal de la cadena de la carne, entonces consideramos muy importante darle la relevancia que se merece a la hembra bovina. Nuestro trabajo consiste en, a través de un enfoque desde el mejoramiento genético, mejorar los índices productivos de la actividad haciendo hincapié en fertilidad, no en crecimiento que es donde el mejoramiento genético está principalmente abocado en lo que es bovinos para carne.
¿Cómo sería eso de ponerle el foco a la fertilidad?
Lo que se busca mejorar principalmente son los índices de procreo o de número de terneros que se destetan, que es el principal indicador. Las actividades agropecuarias tienen indicadores, uno de ellos es las los kilos de terneros destetados por hectárea o el porcentaje de destete. Esos índices en la Cuenca del Salado, que es donde geográficamente nosotros estamos enmarcados, son bajos, estamos en un porcentaje de destete del 72%. Lo que motiva nuestro nuestra investigación es que los programas de mejora de bovinos para carne están centrados principalmente en los caracteres de crecimiento y desarrollo, pero no se mide, por ejemplo, la vida productiva de los vientres, el número de crías totales en la vida productiva de esas vacas, la capacidad de permanecer en un rodeo hasta una determinada edad, los efectos del servicio temprano o tardío. Cuestiones asociadas al manejo principalmente. Entonces, nuestro foco está puesto ahí.
«Me gusta el campo como lugar para el cual trabajar. A mí me gusta me gusta que mi trabajo se vea reflejado en el campo».
¿Qué te impulsó a acercarte a la investigación?
No sé qué fue lo que me impulsó a hacer ciencia, sí te puedo decir que fue algo que siempre quise hacer. Desde muy chiquita. Yo quería ser veterinaria, a mí me gustaban los animales y hacer ciencia con los animales, investigar. No tenía muy claro qué y no tenía muy claro cómo. Tenía 6, 7 años y hay una revistitas que completé en su momento que encontramos hace un tiempo y mis propios padres me dijeron, «Yo no puedo creer que tan chica tenías tan claro lo que querías».
¿Tenías influencia del trabajo de campo?
Siempre viví en la ciudad, pero recuerdo ir al campo de unos familiares y tengo fotos donde estoy muy a gusto con los animales, donde estoy agarrando llamas, ovejas, cabras, animales de corte más pequeño y nunca les tuve miedo. También me gusta el campo como lugar para el cual trabajar. A mí me gusta me gusta que mi trabajo se vea reflejado en el campo. Me gustan muchísimo los animales y la tradición del campo en general.
¿Y qué te llevó en particular a elegir este campo?
Es un punto que para mí es muy importante de cómo las personas que vamos conociendo en la vida te pueden interpelar. Tuve un profesor en esta facultad, Eduardo Fernández, profesor de biometría, de planeamiento genético y de conservación. Para mí fue una inspiración verlo, verlo dedicarse a este campo, todo lo que él hacía, la cantidad de cosas que él sabía y cómo las transmitía. Si bien a veces era muy difícil porque es una disciplina bastante dura con mucha estadística y con mucha matemática, para mí él fue una inspiración.
¿Cómo fue la experiencia de estudiar en España?
Fue gracias al programa Becar para maestrías en ciencia y tecnología en el Reino de España. Me fui en el año 2018, volví en el año 2020 en plena pandemia con un vuelo de repatriación. Fue una experiencia fabulosa donde conocí lugares, conocí mucha gente y aprendí muchísimo.
«Deseo realmente que a todas las mujeres que hacen ciencia les pase esto, que no sientan que hay diferencias».
¿Cómo es trabajar en esta área siendo mujer?
La verdad que estoy muy contenta de poder decir que jamás sufrí o sentí discriminación, estigmatización o nada que se le parezca. Lo mismo a la hora de presentarme a becas o de presentar publicaciones o publicar artículos, jamás como primera autora me han me han hecho un comentario en absoluto. No sé si esto es algo común, deseo realmente que a todas las mujeres que hacen ciencia les pase esto, que no sientan que hay diferencias.
¿Las ciencias agrarias fueron un ámbito más masculinizado?
Históricamente es una disciplina más masculina, es un área donde hay mucho mito o folclore sobre el rol masculino. Pero cada vez hay más mujeres trabajando y cada vez hace menos falta que la mujer demuestre que puede. Es también un cambio cultural que tiene que ver con tradiciones y cuestiones muy arraigadas a la tierra, tampoco se puede pretender de la noche a la mañana modificar un esquema de vida.
¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren empezar el camino de la investigación?
El consejo es hacer lo que creen que las va a hacer feliz. Creo que es bastante difícil saber, cuando tenés 18 años, qué es a lo que te querés dedicar toda tu vida, pero la clave está en conocerse y en identificar cuál es tu vocación. No hay nada más gratificante que levantarte a la mañana de buen humor porque vas a hacer una actividad que te gusta, donde tenés un ambiente laboral sano y donde trabajás con gente con la que te llevás bien y donde te respetan.