Boca se despidió del torneo con una derrota frente al Canalla en Rosario

El Xeneize, campeón anticipado del torneo de Primera División, vencía con gol de Andrés Chávez, pero los dirigidos por Eduardo Coudet lo dieron vuelta por 3 a 1 con tantos de Delgado, José Luis Fernández y Larrondo.

Rosario Central se desquitó en parte de la injusta derrota en la final de la Copa Argentina y venció 3 a 1 al campeón, Boca Juniors, que jugó con suplentes, en la última fecha del toreno de Primera División, en un partido caliente jugado esta tarde-noche en un Gigante de Arroyito colmado por casi 45 mil hinchas “canallas”, algunos de los cuales obligaron a suspender varias veces el encuentro por incidentes menores.

El partido comenzó con diez minutos de demora y sufrió una breve interrupción en el complemento porque los hinchas “canallas” desplegaron una bandera que rezaba “AFA corrupta” en la popular baja de Regatas y otra que decía “Afanar es violencia” en la platea baja del río, que finalmente fueron retiradas a pedido del árbitro y hasta del director tècnico “auriazul”, Eduardo Coudet, y de los jugadores locales Marco Ruben y Javier Pinola.

Central pareció otro equipo porque estuvo muy atado, impreciso con la pelota, y casi no presionó a Boca en la salida durante todo el primer tiempo, evidentemente comovido por el clima hostil que sus hinchas expresaron por el escandaloso arbitraje del cesanteado Diego Ceballos en la final de la Copa Argentina.

Y Boca, con un conjunto suplente, jugó mucho más tranquilo y, además, facturó en su única llegada clara del primer tiempo: a los 9 minutos Nicolás Colazo desbordó por la izquierda, la metió hacia Palacios, quien enganchó ante Donatti y su centro rebotó en Pinola y le cayó servido a Chávez, quien sólo tuvo que empujarla junto al poste derecho de Caranta para abrir el marcador.

Además, el partido estuvo cinco minutos interrumpido desde los 12 minutos, cuando un hincha -posiblemente infiltrado- entró al campo de juego desde la platea baja de Cordiviola con la intenciòn de agredir al director técnico boquense, Rodolfo Arruabarrena, pero fue oportunamente detenido por un policía.

Central mejoró en el complemento cuando se adelantó en el campo y generó juego con Montoya y Cervi, como a los 4′, cuando el chaqueño metió un centro que el arquero Sara desvió y la pelota le cayó servida al propio Cervi, quien la tiró afuera casi solo frente al arco.

Boca respondió a los 9′ con un buen derechazo de Bentancur en el poste izquierdo, con Caranta vencido, y en la réplica Central casi lo empata con un centro de Cervi desde la izquierda que Larrondo cabeceó solo, pero Sara salvó al córner.

Central mejoró notablemente en la generación de juego con el ingreso del volante ofensivo Gustavo Colman, primero, y del delantero César Delgado, después, quienes pidieron la pelota y se animaron a jugar más por abajo.

El propio “Chelito” Delgado casi lo empata a los 12′, cuando recibió libre un gran centro de Montoya desde la derecha, pero cabeceó a las manos de Sara, quien se lució al sacarla hacia su derecha.

Hasta que a los 17′ el propio “Chelito” ejecutó con maestría un tiro libre desde el borde del área y clavó la pelota abajo, junto al poste izquierdo de Sara, para comenzar a desatar la algarabia en el Gigante.

Boca apostaba a las réplicas y Chávez se perdió el segundo al minuto cuando perdió en el mano a mano por la izquierda con Caranta, cuando lo tenía al pibe Palacios solo por el medio.

Central lo buscaba como podía, con las bajas por lesión del defensor Alejandro Donatti y del goleador y capitán, Marco Ruben, hasta que a los 35′ el “Comandante” Colman le metió una pelota bárbara a José Luis Fernández, que hoy jugó de lateral por la izquierda y el “Mono” la paró de pecho y definió con un suave toque de derecho, sobre la salida de Sara, para hacer volver a explotar al Gigante.

Y en el segundo minuto de descuento tocaron por derecha los pibes Salazar y Montoya con el “Chelito” Delgado, quien la metió justa para el ingreso de Marcelo Larrondo, que pateó ante la salida del arquero y definió el rebote con un cabezazo hacia el arco vacío, como para sellar una victoria tan dura como justa ante el campeón de torneo, apenas cuatro días después de su injusta derrota en la final de la Copa Argentina.

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