Ansiedad, de lo que todos hablan…

Escribe la Lic. Juana Jurado.

Actualmente, en algunos casos, la ansiedad constituye un verdadero problema en la vida cotidiana de las personas, una parte importante de las consultas que realizan los pacientes se deben a temas relacionados con la misma, pero ¿de qué se trata la ansiedad concretamente? ¿Se puede aprender a manejar la ansiedad?

La diferencia entre ansiedad normal y patológica determina nuestra calidad de vida.

La ansiedad es una emoción básica, presente en todos los seres humanos. Comprende una reacción emocional de respuesta frente a una amenaza o peligro, por lo tanto, nos prepara para afrontar las distintas situaciones que debemos atravesar. Es una herramienta que nos permite un mejor procesamiento de la información y toma de decisión. Constitutivamente tiene un valor de protección para el individuo. De este modo la ansiedad normal es vital para nuestras rutinas. Sin embargo cuando es excesiva, se puede desarrollar un trastorno.

Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad, pero en todos ellos debe estar presente la ansiedad excesiva o desproporcionada, que aparece de manera frecuente, recurrente y duradera en la vida cotidiana de las personas. Sus manifestaciones pueden ser tanto físicas como mentales, se describen a continuación algunas de ellas.

En cuanto a las físicas, las más frecuentes, pueden involucrar una serie de síntomas como: frío/calor, sudoración, palpitaciones, taquicardia, elevación de la presión arterial, opresión en el pecho, temblor, palidez, nauseas, mareos, dolor de cabeza, contracturas musculares, fatigabilidad excesiva o agotamiento, falta de aire, entre otros.

Las mentales están asociadas a pensamientos constantes o rumiación, que pueden traducirse en preocupaciones. Pueden estar acompañadas de sensación de inseguridad, indecisión, falta de concentración, apatía, entre otros. Las preocupaciones excesivas no siempre son reconocidas como un problema, debido a que los contenidos de la misma abarcan temas comunes, como la salud propia o de nuestros familiares y amigos, las situaciones laborales, económicas, de seguridad, etc. a pesar del impacto significativo que generan en la vida cotidiana. La diferencia entre preocupaciones normales y excesivas estará señalada por el grado de malestar que provoca cada una de ellas y el tiempo que consume en preocuparse.

Intentar evitar, ocultar o reprimir la ansiedad genera aún más ansiedad.

La psicoterapia cognitivo-conductual ha demostrado alta efectividad a través de rigurosa evidencia científica para el abordaje de los Trastornos de Ansiedad. Mediante intervenciones específicas de restructuración cognitiva y técnicas conductuales, los pacientes pueden aprender nuevas herramientas para afrontar distintas situaciones y fundamentalmente mejorar su calidad de vida.

“No son las cosas en sí mismas las que perturban y alborotan a los hombres, sino el significado que les dan a esas mismas cosas”. Epicteto

 

Lic. Juana Jurado / Psicóloga

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