En la oportunidad, Mons. Frassia sostuvo que, en este Año de la Misericordia, “Dios quiere estar cerca y nos recibe con los brazos abiertos; no nos reta, no nos pega, no nos castiga, simple y profundamente nos ama, y ese amor de luz, ese amor de gracia, ese amor de amistad, transforma nuestra vida para que también nosotros andemos en la luz, en su amistad, en su ternura y en su amor. La misericordia de Dios es capaz de transformarnos, de quitarnos nuestros pecados, de cambiar nuestra vida; y es muy claro que, en este Año de la Misericordia, podemos recibir con gozo y alegría la bendición del Señor.”
