Un día después de que se conociera que el papa Francisco no se reunió con el Dalai Lama para evitar enturbiar la relación con Beijing, China envió hoy un mensaje inequívoco al asegurar que espera trabajar con el Vaticano para mejorar la relación bilateral, inexistente desde hace medio siglo.
Una portavoz del Dalai Lama reveló ayer que el Vaticano rechazó una reunión entre el Papa y el líder espiritual tibetano durante la XIV Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, que se celebró la pasada semana en Roma.
Según esa portavoz, el Dalai Lama “pidió audiencia” con el pontífice pero su secretario de Estado, Pietro Parolín, le dijo que “podía causar problemas entre China y el Vaticano”.
El Gobierno chino rechaza que el Vaticano pueda nombrar obispos y por eso existen en el país dos Iglesias católicas, una oficial (“patriótica”) controlada por le Gobierno comunista y otra semiclandestina que responde al Vaticano.
Ambas se reparten los entre ocho y 12 millones de católicos que la Santa Sede calcula que hay en el país.
El portavoz del Ministerio de Exteriores añadió hoy que una mejora de las relaciones pasa porque el Vaticano siga “los principios relevantes” que Pekín cree fundamentales.
Durante el viaje del Papa a Corea del Sur, en agosto pasado, el avión papal pudo sobrevolar por primera vez el espacio aéreo chino, a cuyas autoridades el pontífice envió un mensaje con sus “mejores deseos”.
El hecho de que Beijing aprobara el sobrevuelo del avión papal sobre su espacio aéreo se interpretó como una muestra de la mejora en las tensas relaciones entre China y la Santa Sede, ya que en un viaje similar a Corea del Sur en 1989, el gigante asiático negó esa posibilidad al papa Juan Pablo II.
