La curva descendente no fue pareja año a año: desde 1990 hasta el 2000, se produjo un descenso del 37 por ciento, con un pronunciado ascenso en 1995; y, a partir de 2001, la tendencia tomó forma de meseta.
Entre los interrogantes que se abrieron tras conocerse los resultados del análisis, los propios investigadores destacaron que “cabría preguntarse qué incidencia tiene sobre estas cifras, el presunto aumento de los divorciados vueltos a casar”.
El estudio precisó en este punto que “las estadísticas de la Iglesia también registran el número de matrimonios sacramentales cada mil católicos”.
Para calcular esta relación, “se tuvo en cuenta el número total de población católica y no su distribución por grupo de edades ya que si se hubiera considerado este último criterio, la proporción sería aún mayor porque en una población envejecida, donde el número de personas mayores es alto, hay menos casamientos porque hay menos habitantes en edad de casarse”, aclara el informe de OSDA-UCA.
En relación a la población católica, en el año 2000, se produjeron 2,7 matrimonios sacramentales por cada mil habitantes católicos de Argentina; y en 2006, la relación fue de 2.
La apreciación del gran valor público de la familia “se advierte en todos los tipos de hogares, y en mayor medida entre los hogares de pareja con hijos y el estrato socioeconómico muy bajo”.
Mientras que “los jóvenes (18 a 34 años) y las personas de estrato socioeconómico medio-alto manifestaron menor acuerdo con la consideración del valor público de la familia es muy importante advertir que los datos muestran cómo la inmensa mayoría todavía atribuye espontáneamente una gran importancia a la familia”.
Según el estudio “es evidente que los argentinos consideran que la educación de los hijos es ante todo función de la familia, más que de la sociedad”.
El 93 por ciento adhiere a la idea de que “la relación matrimonial busca crecer en el amor mutuo”, consenso que es superior entre los hogares de pareja con o sin hijos, de mayor edad y estrato socioeconómico muy bajo.
Además, la encuesta revela una distancia generacional en el acuerdo manifestado con “para que haya un matrimonio se requiere un varón y una mujer”.
“La proporción de respuestas en desacuerdo con esta afirmación es menor a medida que aumenta la edad, lo cual indica un tendencia creciente en sintonía con el cambio cultural y la legalización en Argentina de las parejas del mismo sexo”, sostiene el estudio del ODSA-UBA.
La distancia generacional también se advierte en el acuerdo con la consigna “la ley no debería facilitar el aborto”.
La Encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina sobre la que se basó este estudio se realiza a personas de más de 18 años de 5.800 hogares en centros urbanos de más de 80.000 habitantes el cuarto trimestre de cada año.
