El climaterio incluye tres etapas, premenopausia, menopausia y post menopausia, es un periodo que transcurre durante el pasaje de la fertilidad hacia el estado no reproductivo de la mujer, debido a que la función de los ovarios ha finalizado. En la menopausia cesa la menstruación ya que se termina la producción de los óvulos de hormonas femeninas, estrógeno y progesterona. Es decir que finaliza la capacidad reproductiva, pero no necesariamente la actividad sexual, con relación al deseo y a la capacidad de goce.
La menopausia en general se manifiesta a nivel neurovegetativo con sofocos, sudores, palpitaciones, vértigos, mareos, dolores de cabeza, y a nivel somático se manifiesta con la perdida de textura y elasticidad en la piel por la disminución de colágeno, con la posible iniciación de un proceso de osteoporosis, con la aparición de mayor tendencia a la hipertensión, la diabetes, a niveles altos de colesterol, a trastornos del sueño, y a la sequedad vaginal.
Si bien son síntomas comunes que afectan a la mayoría de las mujeres que transitan el climaterio, también la menopausia puede causar alteraciones psíquicas que serán más o menos intensas y traumáticas de acuerdo a la percepción que cada mujer tenga de sí misma y de su propia vida. Susceptibilidad, llanto, irritabilidad, dificultad de concentración y de memoria, ansiedad, aumento de la sensación de fatiga, y aumento o disminución del deseo sexual, suelen aparecer como consecuencia de esta nueva etapa que se inicia.
Intentar convertir esta nueva etapa evolutiva de la vida en un periodo gratificante, positivo y completo, entre otras cosas, podría incluir las vivencias de satisfacción en la sexualidad. La sexualidad es una capacidad inherente a cada persona y va adecuándose de acuerdo a cada momento evolutivo, está ligada a la necesidad de amar y de ser amado, y a la necesidad de sentir placer y hacer sentir placer. Para amar y para sentir no existe límite de edad, aunque durante el periodo del cambio corporal, hormonal y psicológico que supone la menopausia se puedan manifestar síntomas que influyan directamente en el deseo de unirse en el juego sexual.
Si bien existen síntomas evidentes como la sequedad vaginal, los sofocos, las cefaleas o el insomnio, existen otros síntomas más determinantes y que resultan más difíciles para resolver y están relacionados con la afectación del mundo interior, y su superación dependerá de cómo se han afrontado las dificultades en otras épocas de la vida.
La menopausia no determina un cambio en la vida sexual de la mujer, pero sí es un proceso de cambio en el que surgen dificultades que no deberían ignorarse para mejorar la calidad de vida en esta etapa. La relación de pareja tiene una gran importancia, percibir como se va desenvolviendo una relación armónica o no influye, ya que la actividad sexual tiende a decrecer cuando no existe armonía, y si no hubiera una relación de pareja, también es importante percibir cómo se está viviendo la ausencia de una relación de pareja. Algunas mujeres consideran que la menopausia es un cambio positivo en la vida sexual porque supone liberarse del riesgo de una maternidad no querida, y del uso de medidas para prevenir embarazos.
Existen también otros ámbitos de la vida de relación donde suelen aparecer cambios además del ámbito de la sexualidad, la menopausia evidencia que se ha superado la madurez y es una etapa que puede coincidir con la marcha de los hijos del hogar, y esta perdida puede hacer emerger una sensación de soledad, inutilidad y vacío por sentir que ya no puede desarrollarse mas la función de madre, pero también es una oportunidad para intentar convertirse en buena amiga de los hijos y en una gran abuela. Podríamos pensar que si a lo largo de la vida, ante alteraciones del ánimo, irritabilidad, enfado, cansancio o ansiedad, se ha reaccionado con respuestas de pelea, especialmente con personas cercanas o que queremos mucho, o nos hemos aislado y cerrado, la menopausia puede ser un buen momento para cambiar.
La menopausia es un momento decisivo en la vida de la mujer, y puede aprovecharse para realizar un alto y reflexionar acerca de que si bien el periodo reproductivo ha finalizado, no implica dejar de ser mujer y vivir de manera plena la sexualidad.
Licenciada en Psicología
Andrea Fabiana Varela Seivane
MN 34156
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