Viaje en el tiempo, la historia es algo mas que el pasado. La Casa chorizo

Cuando las personas se juntan se crean sueños y se recuperan saberes. Entre estos sueños y saberes es interesante recuperar parte del pasado, y algo de ese pasado es bueno traer al presente. Es el caso de las populares casas chorizo.

La denominación de estas casas respondía a que las habitaciones estaban atadas unas a otras como “chorizo en ristra”.
La opinión de los especialistas esta dividida con respecto a la forma originaria en que fueron planteadas y construidas. Muchas fueron posiblemente construidas por albañiles o constructores experimentados. Otras fueron realizadas por sus mismos dueños, tratándose de obreros o de personas de menores recursos.
Veremos algunas de las particularidades arquitectónicas. Consistían en una serie de habitaciones de cuatro metros de lado y de tres a cuatro metros de altura. Largas o cortas, con terreno al fondo o sin él, la característica principal de la casa chorizo era una galería techada que proveía sombra y resguardo contra la lluvia a la entrada de las habitaciones. Las plantas en grandes macetones le daban vida y alegría al patio, mucho más cuando en primavera se encontraban las flores en todo su esplendor.
Como dependía de las posibilidades económicas de sus propietarios, esta tipología edilicia tuvo una gran variedad: paredes de material o bien de madera y chapa. Los techos eran de bovedilla de rieles (perfiles de hierro) con ladrillos. Se usaba madera o yeso en el cielorraso. Una gran particularidad eran los pisos de pinotea con sótano. Estos permitían aislar los pisos del suelo de tierra para evitar la humedad. Casas típicas de fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, épocas del higienismo, le daban gran importancia a la ventilación y a la ubicación del baño y la cocina.
En los frentes se aprecia la tendencia al uso de molduras. Llaman la atención las artísticas puertas de madera o rejas de hierro dándole a cada una un toque agradable, personal y una individualidad precisa e irrepetible.
En Avellaneda pueden verse unas muy bien cuidadas y otras en las que el paso del tiempo dejó su huella. Traen parte del pasado al presente. Con ellas se recuperan saberes y se crean sueños. Por eso merecen seguir estando.

(*) Artículo realizado dentro del
Seminario Municipal «Avellaneda:
su Arquitectura» a cargo de la Arq. MarÍa Descole de la Secretaría de Cultura, Educación y Promoción de las Artes de la Municipalidad de Avellaneda.

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