Trasladaron los restos del Padre Modesto a la Capilla del Santísimo Sacramento

Fue cumplido así el deseo del querido sacerdote de nuestra ciudad, creador de una formidable obra solidaria. La Misa fue oficiada por el Obispo de Avellaneda y Lanús, Monseñor Rubén Frassia y participó el ex Obispo Rubén Di Monte.

Ante cientos de fieles, sacerdotes y reconocidas personalidades de nuestra ciudad, el pasado sábado 20 de abril fueron trasladados los restos del Presbítero Modesto Tomás González, desde el Cementerio de Avellaneda hasta el sepulcro instalado en la Capilla Santísimo Sacramento, sita en la calle 12 de Octubre 162 de Avellaneda, tal como fue el deseo del querido sacerdote de nuestra ciudad.

El Obispo de Avellaneda – Lanús, Monseñor Rubén Frassia, fue el encargado de presidir la emotiva Misa, «en recuerdo, memoria y gratitud al querido Padre Modesto», quien en vida construyó una formidable obra solidaria, que incluyó hogares para ancianos, personas necesitadas y madres solteras, entre otras.

«El padre Modesto no es santo reconocido oficialmente pero su estela y su ejemplo, nos ha marcado profundamente», expresó el obispo de Avellaneda – Lanús, quien recordó palabras de Benedicto XVI, en relación a la total entrega de Modesto como hombre de Dios.

«El padre Modesto en toda su obra no trabajó para sí, trabajó para el Señor, para la iglesia, para los pobres, trabajó sin ninguna ideología para los más necesitados. Y no lo ha hecho solo, lo ha hecho con todos o con muchos de ustedes que fueron contribuyentes anónimos, benefactores de la obra de Dios», señaló el Obispo diocesano.

«Estos ejemplos son los que nosotros necesitamos, los que nosotros tenemos que mirar, imitar y ser agradecidos por ellos», aseguró Rubén Frassia.

«Era un hombre de oración, creía en serio, de verdad, y no solo creía, sino que creía lo que Dios le decía. Y las cosas que fue viviendo, sus logros, sus dificultades, las calumnias que tuvo que soportar, sus sufrimientos, el cansancio, él siempre seguía adelante. Qué ejemplo que nos da a nosotros. No podemos desanimarnos, debemos mantener la antorcha de la luz, de la fe encendida y no apagarla jamás, pase a lo que pase, pese a lo que pese», expresó. «En el lugar donde vamos a depositarlo definitivamente era el lugar donde quería y adoraba al Señor en la oración», sostuvo Monseñor Frassia.

«Hoy le damos gracias a Dios porque nos lo prestó, porque estuvo con nosotros, y su recuerdo, que es memoria, seguirá estando con nosotros y en nosotros, nos va a seguir acompañando. En los tiempos que vivimos, que no son fáciles, política, social y familiarmente, con todo lo que significa ese tremendo látigo que es el relativismo, el poco tiempo para las cosas de Dios, para las cosas humanas, todo lo que pasa corre y sigue pasando, nosotros tenemos que darnos cuenta de esto y responder como decía el evangelio, dónde vamos a ir si tú, Señor, tienes palabras de vida eterna», expresó Frassia, quien concluyó sus palabras diciendo: «Creo que cada uno de nosotros tiene que volver a tomar el compromiso de su profesión de fe, estamos en el año de la fe, tenemos que revitalizar nuestra adhesión, que nuestra adhesión al Señor sea algo vivo».

Más tarde, el ex Obispo de nuestra ciudad, Monseñor Rubén Di Monte, fue el encargado de bendecir el sepulcro donde descansan los restos del Padre Modesto Tomás González, según su pedido en vida.

Por su parte, Carlos Galán, quien colaboró con la obra del Padre Modesto expresó: «Fue un buen pastor. Un pastor con olor a oveja. Modesto conocía a sus ovejas, las cuidaba y las iba a buscar, iba delante de ellas indicando el camino, enseñaba más con el ejemplo que con la palabra, y las llevaba a las verdes praderas para que se alimentaran con la Eucaristía, con la Palabra de Dios, con la oración, con la adoración. Sabía que le habían confiado las ovejas, pero que no eran suyas, y por eso las guiaba hacia su verdadero Señor». Y para finalizar, aseguró «fue para nosotros un amigo, un maestro, un consejero, un ejemplo y un hermano. Modesto no está aquí, está con el Padre, en adoración perpetua, como él quería».

Antes de culminar la ceremonia, fue proyectado un emotivo video con diferentes episodios de la vida y de la obra del Padre Modesto Tomás González. Además, fue entregado a los asistentes un folleto con datos biográficos y el testamento del padre Modesto, escrito el día antes de su partida, junto al testimonio de algunas personas que lo conocieron y que compartieron con él parte de su vida.

Un hombre extraordinario
El Padre Modesto González nació en Deán Funes (Córdoba). En 1932 ingresó al Seminario de Mercedes como seminarista de la Compañía de San Pablo y fue ordenado sacerdote en Roma en 1953.

Desempeñó su tareas apostólicas en Gerli, en Montevideo y se perfeccionó en catequesis en Bélgica.

Durante ocho años fjue responsable de la catequesis de adultos en la Arquidiócesis de Avellaneda y en 1976 fue nombrado párroco de la Parroquia de la Asunción, Catedral de Avellaneda.

Posteriormente se lo designó párroco de la Parroquia de San Pablo Apóstol, en la avenida Roca 468 y a cargo de la capilla Nuestra Señora de Luján , en Villa Tranquila.

Después de levantar el templo parroquial, comenzó una serie de obras para asistir a los más necesitados. En 1992 construyó en la calle Montes de Oca 249, un edificio para albergar un hogar de ancianas, un hogar de tránsito para hombres y un comedor comunitario.

Más adelante levantó la capilla del Espíritu Santo, en la calle Ameghino, y en 1997 la Capilla del Santísimo Sacramento y el Jardín Maternal «Jesús Niño», en la calle 12 de octubre 162 de nuestra ciudad.

Todas estas actividades fueron realizadas como parte de la Obra Cardenal Ferrari y en la actualidad continúan a cargo de la Fundación Monseñor Di Pascquo, dependiente de la Diócesis de Avellaneda-Lanús.

Falleció el 23 de abril de 2008 a los 83 años de edad. Al despedir al Padre Modesto en la misma capilla donde ahora sus restos reposarán para siempre nuestro Obispo decía: « el Pueblo de Dios despide a un grande, porque cumplió, porque vivió en serio, porque no fue especulativo, en el sentido de que sólo hablaba, sino que hablaba, hacía, creía y testimoniaba».

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