Reflexiones de Monseñor Rubén Frassia

El Obispo de la Diócesis de Avellaneda – Lanús, en sus reflexiones radiales semanales, se refirió al Evangelio según San San Marcos 10, 35-45 (ciclo B): Humildad y entusiasmo.

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». Jesús les dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados». Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud»

 

Humildad y entusiasmo
¡Esta enseñanza es tan vigente, tan clara! Muchas veces queremos ocupar subjetivamente el primer lugar, el lugar de importancia, el lugar de preponderancia, el lugar de que te vean, mandarse la parte, salir en la foto, como también creer que porque uno sale en whatsapp o en facebook ya está “siendo” de todo y “convirtiendo” a todo el mundo, no, sólo son instrumentos porque la imagen nunca suplanta la realidad. Por eso, los creyentes tenemos que trabajar en espíritu y en verdad, en la realidad y en la verdad.

¡Es una tontera quedarse en la imagen!, ¡es una tontera “vender” un producto! Como creyentes tenemos que vivir la realidad y anunciarla, porque este mensaje es de Cristo, no es nuestro. Nosotros somos administradores, somos servidores y estamos contentos que el Señor nos llame, pero lo hacemos para servir a Él en el servicio a nuestros hermanos.

Esta actitud, de centrar todo en Cristo, se nos da a través del misterio de la crucifixión, la muerte, la resurrección y la gloria; por medio de la cruz el Señor está presente en nosotros; beber el cáliz, imitarlo, quedarnos en el servicio. ¡Tiene tanta fuerza la presencia de Cristo que, cuando uno está convencido que el Señor es el Señor, no busca aplausos, ni se queda con los resultados, sigue haciendo el bien aunque muchos -o pocos- no lo reconozcan porque el bien es difusivo por sí mismo!

Queridos hermanos, que el Señor nos dé humildad para ser buenos discípulos, pero que nos dé entusiasmo para llevarlo a los demás.

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