Dios dirigió su Palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este empezó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?». Él les respondía: «el que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto». Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». Él les respondió: «No exijan más de lo estipulado». A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo». Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible». Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
Adviento 3: Estar atentos a los signos de los tiempos
Aquí queda claro cómo Dios no improvisa, cómo Dios nos prepara como pueblo, cómo nos va preparando a cada uno personalmente, eclesialmente, en la familia y en la sociedad. Lo importante es estar atentos a los signos de los tiempos. Por eso el pensamiento, el discernimiento, son muy importantes y más hoy en día.
En estos momentos tenemos un cambio de gobierno, un nuevo presidente y creo importante que la democracia, como sistema, siga siendo respetada como estructura, como organización; con la representatividad de los tres poderes, con independencia y autonomía propias. Y creo que los signos de los tiempos nos tienen que ayudar a crecer, madurar y perfeccionarnos también para ser cada vez más responsables. «El partido» hoy es la Nación; no hablo de partes hablo del todo que significa que tenemos un nuevo gobierno que tiene que regir, gobernar, conducir, acompañar, dialogar y respetar a todos los habitantes de nuestros suelo, la República Argentina.
Nos damos cuenta así que la realidad de Dios no está ajena a la realidad y a los signos de los tiempos. La pregunta que debemos hacernos es «¿qué tenemos que hacer?», como se la hacían a Juan el Bautista. En este Año de la Misericordia, si somos creyentes «¿qué tenemos que hacer?, ¿cómo vamos a vivir?»
El Cardenal Robert Sarah, quien se desempeña como prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y actual presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, al referirse al grupo terrorista ISIS y la muerte de los cristianos dijo: «mientras que en oriente los fieles viven, luchan y mueren por la fe en Cristo y su Evangelio, en occidente muchos cristianos tratan de reducir a mínimo la exigencias del Evangelio»
Es decir que estos tiempos que nos tocan vivir, son tiempos de convicciones y compromisos; y no sólo en el ámbito espiritual sino que tienen que tener una incidencia cultural, social, de bien público, de todo lo que significa la familia, las profesiones, la cultura del trabajo. Ante la pregunta «¿qué debemos hacer?» tenemos que obrar con responsabilidad, con respeto.
Pidamos al Señor que, ante su próxima venida, nos ayude a convertirnos, a seguir viviendo y seguir dando con alegría y con responsabilidad.
