Promotores de la huerta, tutores para una buena siembra

Desde el INTA Avellaneda se trabaja junto a promotores que son pilares para la multiplicación de esta tarea. Brindan talleres y realizan trabajos en un comedor de Villa Domínico. Una historia de vida.

Itatí Rodríguez es una orgullosa promotora del programa ProHuerta: “Comencé mi labor como amateur hasta que un día decidí avanzar de la mano de esta pasión cursando formación de promotores de Huerta Agroecológica en Vicente López con Luciana Alonso del programa Urbano Norte. Allí tengo muchos lugares para colaborar, pero mi corazón está Avellaneda”. Y allí realiza su tarea junto al técnico del INTA local Mario Castro.

 

Con Castro avanzan en el proyecto de la huerta del “Comedor El Arroyo”, Villa Dominico. “Es ahí donde tuve el placer de conocer a María Luisa una incansable luchadora que lleva adelante el comedor comunitario; además en ese espacio se ofrece primaria y secundaria para adultos”.

 

“Considero que ser promotor es participar e impulsar el protagonismo de cada persona, habilitándolos a transformar sus realidades. Asimismo –agrega Rodríguez– creo que en Avellaneda tenemos que avanzar en un espacio de participación de promotores para fortalecer e enriquecer a estos actores para que tengan las habilidades básicas en temas como comunicación.”

 

Itatí recuerda que participó en sociedades de fomentos brindando talleres teóricos y prácticos de huerta agroecológica familiar para entender y participar en la construcción de un sistema agroalimentario ecológico de inclusión social, saludable y económicamente rentable. Así mismo se desempeñó en la Sociedad de Fomento Villa J. Núñez de Sarandí con cinco encuentros teóricos y prácticos.

 

Sobre el trabajo puntual en el Comedor El Arroyo la promotora recuerda que “el primer día que fui a visitar el comedor supe que para poner en marcha esa huerta se debería trabajar mucho ¡pero mucho! La mano de obra que teníamos que poner era con pico, pala de punta, sierra, fuerza y mucha voluntad. Se sacaron varios árboles de raíz, se desmalezo, se realizó instalación de agua, se limpió el terreno de basura y escombros, se construyó una jaula para pollitos, se alambró el perímetro de la huerta para diferentes animales, esa fue la etapa más pesada”.

 

“El primer día de trabajo solo fuimos dos personas. ¡Qué desilusión! Luego me pregunte cómo hago para convocar voluntarios. En esa semana realizaba un taller con Ricardo Olguín del vivero Municipal de Avellaneda, al finalizar el mismo le pedí permiso e invite a los participantes a colaborar con este proyecto además de invitar a quienes realizaron el curso de huerta del ProHuerta en el vivero, de esta convocatoria se sumaron otros colaboradores y se fueron multiplicando”.

 

Con enorme satisfacción Itatí Rodríguez cuenta que de a poco “avanzamos con una sonrisa ya se sentía el aroma a huerta. Formamos cuatro canteros, sembramos acelga, trasplantamos tomates, pimiento, copetes y aromáticas”.

 

El avance fue creciendo a pasos grandes junto a las recomendaciones de Mario Castro del INTA Avellaneda. “Tenemos mucho más por hacer pero solo con sinergia y en equipo se obtienen estos logros solidarios tan satisfactorios. Vos también podes dar una mano ¿Te querés sumar?”, invitó la promotora con la misma emoción con la que ve nacer cada fruto de ese suelo cosechado.

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