Preparación a la Pascua

Reflexión de la Comisión Diocesana de Liga de Madres de Familia Avellaneda-Lanús.

Esta no es una Pascua más, lo importante es fijarnos si en cada cosa que hacemos ponemos más amor, ¿alguien descubre en esta Cuaresma cuánta entrega hay en lo que hacemos?.

Un pecado no es una excusa para continuar en la tristeza, ¿Creo que hay otros caminos que me den la vida?, ¿Cuántas cosas tengo pegadas en mi corazón que aún no entregué?. Tenemos que buscar el Espíritu del Resucitado porque es ese amor el que me da las fuerzas para lograrlo, no solo poniendo «nuestras fuerzas y voluntad» porque es muy débil nuestra disposición para el cambio sin la gracia de Jesús.

¿Cómo actuamos cuando oramos? ¿buscando cambiar a Dios en lo que pensamos?, o ¿imitamos a Jesús que pide al Padre que le haga posible llevar Su Cruz?. A Jesús no le arrebataron la vida, la entregó, pudo hacerlo desde la queja o desde el ofrecimiento, fue fiel a la voluntad del Padre hasta la muerte y muerte de Cruz.

Nosotros no elegimos las situaciones pero si somos artífices de cómo queremos vivirlas, podemos pasar desde la queja a la resignación o bien imitar a Jesús en su obediencia.

Dios es el que dispone lo que tiene pensado como misión para cada uno de nosotros, perseveremos en la Oración con humildad y mansedumbre y El terminará dándonos todo aquello que es mejor para nuestra vida.

La tibieza de nuestros corazones hace que se pierda esa comunión con Jesús, nuestro entusiasmo no se renueva, muy corto va a ser nuestro cristianismo, solo renovándonos lleguemos a donde hemos puesto nuestra esperanza: la de la salvación de nuestra alma.

Es esta Pascua tenemos que estar abiertos a lo que nos propone el Espíritu, abrirnos a lo que nos muestra, recordando siempre que Jesús vino a cancelar nuestras cuentas y no a pedirnos explicaciones de nuestras conductas.

¿Qué cosas ocupan mi vida que el Señor quiere que le entreguemos?

Ayunar es «privarnos de algo que nos gusta mucho, o también cambiar algo de mi naturaleza que no me beneficia para poder darle más lugar al Señor.

Vivimos en un mundo muy inestable que influye mucho en nuestras vidas, esto no es saludable, el Señor quiere ordenar en esta Cuaresma nuestro interior pero necesita estabilidad y disposición desde nosotros para que podamos cumplir con paz y alegría la misión para lo que nos creo.

«No tengas miedo a la poda mientras es verde tu madera. Dios no busca lo que saca, le interesa lo que queda»

Comisión Diocesana de Liga de Madres de Familia Avellaneda-Lanús

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