Poetas de la ciudad

Rutinario

Llevaba los gusanos de la rutina
rumiándole las vértebras
esquivando personas con horario.

Recorría Constitución-Domínico
a cinco metros de la tierra.
Vió hervir el sol en el oeste
y toda la ciudad
por una ventanilla.

Así pasó sobre sus amigos
día a día
sobre los techos de sus casas.

Llegó a pensar que estaba preso.

Todos dijeron que fue suicidio
cuando se tiró al corazón
de la ciudad
desde el Viaducto.

Justo en Sarandí se liberó
quiso quedarse.

Julio R. Bruno

Poeta y cuentista. En 1964 integra «Cinco poetas de Ave­lIaneda» del Consejo del Escritor. En 1969 se suma a la revista «Suburbio». Sus cuentos integra­ron «Nuestro estilo de vida». En 1976 la Edi­torial Suburbio publica sus poesías: «Muy buenos días».
Soledad

La calle me dolía enteramente,
desde el corazón hasta las vísceras,
pero mi hambre la buscaba
como un perro mendigo y sin remedio.
Yo hubiera querido caminarla sin miedos,
integrarla libremente a mi mundo,
pero mi mugre era notable
y un niño, desde el sótano,
me recordaba que la magia es mentira.
Entonces la caminaba desde mi cárcel
y el choque era terrible
y en sus voces se agigantaba mi silencio.
Yo, sin embargo, quería renacer
y llenar con el mundo toda mi soledad,
ensuciarnos las manos y los ojos
modelando el carro de las calles.
En tanto, sin quererlo,
fui frenando mi soledad constantemente,
en un ejercicio diario,
hasta llegar a sabérmela de memoria.
Hoy, a cada paso, en cada esquina,
voy dejando jirones de mi carne
y me duele el poema como un hijo
que entrego al mundo huérfano.

Adrián César Desiderato

Poeta y periodista. Nieto del poeta Amadeo Desiderato, fundador de Lea­les y Pampeanos. Obtiene dis­tinciones en certámenes literarios. Integró el grupo «El ladrillo» y fue periodista. Libros: «Conejos del opio», «Prosas presas y poemas en fuga», «30 poemas escritos en invierno», entre otros.

Selección de trabajos: ajgpaloma@gmail.com